… dame un hueco de tu respiración, confort en rama…
libérame de tanto ruido de cáscaras de los pensamientos solos…
y en oídos de viento, mariposa y fuente nueva…
cada vez que regresas, vuelo dentro de otros vuelos…
los barrios que suspiran
el regazo mágico de los cómicos bohemios,
y esas ciudades que presumen,
en las chicas de la fresa supersónica.
Promesas por trazos de plata,
esa aurora que se muestra a fogonazos…
nada como las voces juntas, substancias de abrigo y los colores…
arrancar nuestras palabras, como hogueras,
y que se eleven y se extiendan, nuestros sentimientos como humo;
una oración nutrida de raíces en tu parcela de cielo.
Cada vez que os evocan, nebulosas literarias y clamor de adolescencias…
las berreas en carpetas,
los discursos de leopardos,
su colección de bolígrafos de arcoíris.
La inspiración de las culebras del tejado;
dame más de esas sonrisas enladrilladas...
la noche en un campamento para peregrinos,
y esas guitarras que hacen camino.
libérame de tanto ruido de cáscaras de los pensamientos solos…
y en oídos de viento, mariposa y fuente nueva…
cada vez que regresas, vuelo dentro de otros vuelos…
los barrios que suspiran
el regazo mágico de los cómicos bohemios,
y esas ciudades que presumen,
en las chicas de la fresa supersónica.
Promesas por trazos de plata,
esa aurora que se muestra a fogonazos…
nada como las voces juntas, substancias de abrigo y los colores…
arrancar nuestras palabras, como hogueras,
y que se eleven y se extiendan, nuestros sentimientos como humo;
una oración nutrida de raíces en tu parcela de cielo.
Cada vez que os evocan, nebulosas literarias y clamor de adolescencias…
las berreas en carpetas,
los discursos de leopardos,
su colección de bolígrafos de arcoíris.
La inspiración de las culebras del tejado;
dame más de esas sonrisas enladrilladas...
la noche en un campamento para peregrinos,
y esas guitarras que hacen camino.