Black Ryder
Poeta recién llegado
"Caminos del Olvido."
Si lograran escuchar....
Mis Gritos silenciosos y ensordecedores,
Que Brotan de mis labios cosidos...
Viajando por los caminos del olvido,
Golpeando los tímpanos de los idos sordos,
Que gustosos ignoran mis plegarias,
Arrojándolas al abismo de la indiferencia,
Matándome, cada vez más...
¿Porque no me escuchan?...
Acaso mis suplicas de libertad son tan débiles,
Que no lograr hacer vibrar su podrida alma.
Escúchenme yo se los pido...
Ángeles del infierno y del paraíso,
Apiádense de esta triste alma...
Que flota... sigilosamente por las rutas del mundo indiferente,
Dejando a su paso caminos de lágrimas,
Llenando así sus ríos de soledad.
Mariposas negras, flores blancas,
Es lo que encontraras en su tumba,
Una tumba olvidada... y albergada en el senda de los recuerdos,
No gratos, no vividos y jamás queridos...
Llora y llora incansablemente...
Gime y gime de dolor,
Y le duele su roto corazón...
Quiere enterrar un cruel puñal,
en su agrietada piel... para calmar su sed de amor...
Que no lograr encontrar...
¡Oh! no comienza a desvanecerse su alma,
Quizás sea la hora de partir,
A ese lugar soñado y tan anhelado,
Comienza a sentir paz...
A dejado de llorar,
Y se ha dado cuenta... que esta vez...
Ha tenido el valor para sus venas cortar,
Y así dejar su alma descansar.
Si lograran escuchar....
Mis Gritos silenciosos y ensordecedores,
Que Brotan de mis labios cosidos...
Viajando por los caminos del olvido,
Golpeando los tímpanos de los idos sordos,
Que gustosos ignoran mis plegarias,
Arrojándolas al abismo de la indiferencia,
Matándome, cada vez más...
¿Porque no me escuchan?...
Acaso mis suplicas de libertad son tan débiles,
Que no lograr hacer vibrar su podrida alma.
Escúchenme yo se los pido...
Ángeles del infierno y del paraíso,
Apiádense de esta triste alma...
Que flota... sigilosamente por las rutas del mundo indiferente,
Dejando a su paso caminos de lágrimas,
Llenando así sus ríos de soledad.
Mariposas negras, flores blancas,
Es lo que encontraras en su tumba,
Una tumba olvidada... y albergada en el senda de los recuerdos,
No gratos, no vividos y jamás queridos...
Llora y llora incansablemente...
Gime y gime de dolor,
Y le duele su roto corazón...
Quiere enterrar un cruel puñal,
en su agrietada piel... para calmar su sed de amor...
Que no lograr encontrar...
¡Oh! no comienza a desvanecerse su alma,
Quizás sea la hora de partir,
A ese lugar soñado y tan anhelado,
Comienza a sentir paz...
A dejado de llorar,
Y se ha dado cuenta... que esta vez...
Ha tenido el valor para sus venas cortar,
Y así dejar su alma descansar.