Nadie llegó a leer
Porque nadie leerla quiso
La historia de una mujer
Venida del paraíso
Nadie la quiso amar
Como amar ella sabía,
Nadie supo aprovechar
El amor que desprendía
Y como la rosa aquella
Que nació en el trigal,
Fue la rosa más bella
Que nadie tuvo en su ojal
Dicen que un enamorado
De la siembra y la labranza
Paró a sus pies el arado
Para rendirle alabanza
Eres hija,decía el labrador,
De las semillas milagrosas
Y hoy juegas con el verdor
Como juegan las mariposas
Son tus pétalos tan bellos
Y tienen tan colorido
Que se me antojan destellos
De un venablo de Cupido
Quiso el hombre poseerla
Con amor y delicadeza
Y nunca llegó a tenerla
Por sus ánsias y su torpeza
Ahora sus pétalos esparcidos
Por el aíre y la torpeza,
Vuelan hacia otros nidos
Y él, muere de tristeza