Curandera
Poeta recién llegado
Amores desterrados de nuestras pieles,
se van quemando en chimeneas invisibles,
donde se consumen lentos e indecorosos,
entre lágrimas de madera y de fuego,
que arrasan lentas y frías los cuerpos,
dejando carbonizadas las fuerzas...
Y cicatrizadas las estrías de los recuerdos.
Ya solo queda un basto campo de cenizas,
de todo un bosque sembrado de felicidad.
ya solo queda un oscuro cielo sembrado,
del espeso humo de un amor calcinado.
Ya solo queda como siempre volver a comenzar,
soplar para limpiar todas las estériles cenizas,
abonar y esparcir otras nuevas por la tierra,
y con las lluvias,el Sol y el paso de mucho tiempo,
brotarán de sus cáscaras campos de rosas...
cuyas espinas ya no podrán hacerme sangrar.
Pero de momento tu humo
aún cubre todo mi terreno.
se van quemando en chimeneas invisibles,
donde se consumen lentos e indecorosos,
entre lágrimas de madera y de fuego,
que arrasan lentas y frías los cuerpos,
dejando carbonizadas las fuerzas...
Y cicatrizadas las estrías de los recuerdos.
Ya solo queda un basto campo de cenizas,
de todo un bosque sembrado de felicidad.
ya solo queda un oscuro cielo sembrado,
del espeso humo de un amor calcinado.
Ya solo queda como siempre volver a comenzar,
soplar para limpiar todas las estériles cenizas,
abonar y esparcir otras nuevas por la tierra,
y con las lluvias,el Sol y el paso de mucho tiempo,
brotarán de sus cáscaras campos de rosas...
cuyas espinas ya no podrán hacerme sangrar.
Pero de momento tu humo
aún cubre todo mi terreno.