cancion de despedida

loboestepario

Poeta recién llegado
[center:cc036817c0]antes de que lean esta poesia, les agradeceria que leyeran la primera parte, no se, es solo un capricho mio el que lean la otra primero, por favor complazcanme

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Esta es mi canción
La que en su centro grita un adiós
La que en sus melodías
Dice mi despedida

Fue una hermosa tarde...
Yo sentado junto al andamio
Y tu danzante a la salida del colegio
El calcinante sol golpeando
Mi frente, no era importante

Mis manos temblaban
Mi corazón se salía del pecho
Miré el reloj, dos segundos
Habían pasado desde la última vez
Que lo había mirado,
No pasabas...
Al fin cruzabas y te llamé,
-A mí-, -Sí, a ti-
(y no había nadie mas en la calle)
-Sí, hola... -
-No te preocupes, el martes-
Y seguiste, y viví.

El sol hasta ahora,
Con pereza abrumadora,
Estiraba los brazos
Las lánguidas sombras,
Matinales de aquel día
Pasaban a mi lado,
Tu subías, yo bajaba
-Esto... -, y me tranqué
-Perdón, hoy no pude, mañana-
-Mañana no puedo, el viernes-
...Digamos que la primera cita.

El viento golpeaba mi rostro,
Volvía al pueblo,
Antaño mi hogar,
Visité a mi madre
(pero un temor me embriagaba todo)
Deambulaba mi mente
En los rescoldos fríos de tu mirada.
Me acercaba a tu casa
Vacilaba paso a paso
Me detuve en la esquina,
Me senté en el andén,
Me programaba para verte,
Pasaron cinco minutos...
Tu te ibas, no te hablé.

...Mi cuerpo temblaba todo
Un susto me inundaba el alma.
-Buenas, ¿está Diana?-
Y esperé un momento
Y saliste con toda tu hermosura
Y hablamos, y no morí.

Me recibiste, me acogiste,
Escuché tu voz, viví tu sonrisa
Me llamaste “querido”,
Y floté con la brisa.

Esperaba impaciente, la llegada
De la tarde del viernes,
Ambigua emoción mía,
Amarrada a tu mirada.
Escuchar tu voz,
Clavarme en tu sonrisa,
Y regalarte todo mi corazón
En los versos, y en las poesías
Te adoraba, en ti nacía.
-Que más, que me cuenta-
-No mucho... -,-Que pena,
pero es que estoy ocupada,
yo mañana lo busco-
-Listo-, y marché a esperar el mañana
(Ese mañana que aún no ha llegado).

Pasó el día y llegó el otro,
Una púnala a mi corazón,
NO VINISTE,
Pasaron los días, llegó el viernes.
-Leíste los dolores de mi alma...
Por tu ausencia-
-Sí, pero ya es tarde... –
Y pasó ese viernes,
Te oí, te vi,
No pude observarte, no te escuché,
Habías cambiado,
No sé sí, por mis penas
O por mí.
Mi corazón yerto,
Iba siendo carcomido
Por el vacío de tu ausencia,
Poco a poco, fuese desvaneciendo,
No moría, no podía morir,
No lo quería matar,
Él con súplicas mantenía,
En ti una esperanza viva.

Pasó otra semana,
El viernes por la tarde,
Volvía a aparecer
Mi cuerpo temblaba poco,
Apenas se sentía
La presión de mi pecho.
Volvían mis pies a llevarme a tu casa.
-Buenas, ¿Está Diana?-
Y me saludaste con un simple “si”
Y mi corazón se estrelló
Contra tus fríos ojos,
Temblé, un temblor diferente
Me embriagaba
-Me preguntaba si... –
-Hoy no tengo genio de nada-
Bueno, hablamos después-
Y te ocultaste detrás de la puerta,
Ya no te observaba a ti,
Ya no observaba nada
Mas que las brumosas sombras
Que cruzaban por el parque,
Te extrañé

Mis manos temblaron,
Ya no de miedo, ya no de amor,
Mi pecho oprimido
Se esforzaba por llorar,
Mas, nada resbaló por mis mejillas
Recordé un eco
“Tranquilo y fresco...
no tiene que ponerse nervioso conmigo”
mas,... solo era...
Una alucinación..., estabas lejos.

Esta es mi canción,
La que en su centro grita un adiós
La que en sus melodías,
Te declara mi despedida.

No estoy muerto, aquí te escribo,
Pero es que a pesar de ello,
Yo no me siento vivo.
Me quedé esperando ese mañana,
En donde yace mi vida.

Levanté la vista,
El sol temprano se ocultaba,
Los focos apagados, no vivían
Mi corazón vivo, no latía
Recordé tu voz
“Un día de estos lo invito a bailar”
vamos, canta mi canción,
esta marcha fúnebre, que vibra
porque entierran al poeta,
el que nació con tu ilusión,
El que para ti escribía,
A ese lo entierro hoy,
Ese que no sobrevivió a tu indiferencia
Hoy muere el poeta
(el escritor tal vez viva,
mi mente de pronto triunfe)
Muere, se apaga,
Leve, se desvanece,
El cielo llora por mi,
Por que yo no soy capaz
Mira!, bailo sin ti,
Danzo en las odas fúnebres,
Danzo la canción muerta,
La que despide al poeta.
Tu te fuisteis, no lo visteis
No me enseñaste a bailar,
Mira! Sonrío de alegre...
... en esta danza.

La dominante luna
En el cenit brilla,
Su pálido esplendor,
Mi rostro sonrojaba
Este poeta, el que te adoraba,
No podía ya soportar otro día,
Sin que llegara ese mañana,
EXPIRÓ,
Y en su ultimo aliento
Cantaba esta canción,
Se despedía de ti,
Se despedía de mí,
Se desvaneció
Se apagó su rostro
La voz que sonaba en los versos
Se apagó, se evaneció.

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