El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Acorde sordo,
recuerdo cansado.
No puede enganchar la melodía
o trepar a mañana
por más que intente afinar las cuerdas.
Se me apagó hace tiempo
azul una estrella de lejanos anhelos.
Perdoname,
en la oscuridad voy a los tumbos.
Atropellando sin darme cuenta lo que me importa.
Haciendo caminar por la tabla los sentimientos.
Dándole a los tiburones mis más tiernos sentires.
Perdona,
no quise tentar al olvido,
es sencillamente lo que me sale cada tanto.
Tal vez me equivoque.
Tal vez así me han enseñao´.
O tal vez…,
es cierto que canto bonito.
Y voy ciego a todo grito
sordo a todas luces,
desnudo,
atravesando el invierno.
Tal vez olvidé que íbamos juntos.
Tal vez nací para treparme al viento
en este rumbo peregrino tras de la esperanza.
El mundo tiene sólo do caminos.
El que va, y el que vuelve.
Tal vez me tendiste la mano siempre,
y me la sigues tendiendo.
Y yo soy quién enfermé horriblemente de cansancio
Tal vez nací ave de plumaje extraño,
para llenarte los ojos de asombro y miedo,
mientras me debato en mi caída.
Ave cantora,
para desafinar hasta que amanezca
mis canciones de noche,
y después más nunca.
Para sembrarte los oídos de una magia rara
que tardarás en interpretarme
hasta ya ido.
recuerdo cansado.
No puede enganchar la melodía
o trepar a mañana
por más que intente afinar las cuerdas.
Se me apagó hace tiempo
azul una estrella de lejanos anhelos.
Perdoname,
en la oscuridad voy a los tumbos.
Atropellando sin darme cuenta lo que me importa.
Haciendo caminar por la tabla los sentimientos.
Dándole a los tiburones mis más tiernos sentires.
Perdona,
no quise tentar al olvido,
es sencillamente lo que me sale cada tanto.
Tal vez me equivoque.
Tal vez así me han enseñao´.
O tal vez…,
es cierto que canto bonito.
Y voy ciego a todo grito
sordo a todas luces,
desnudo,
atravesando el invierno.
Tal vez olvidé que íbamos juntos.
Tal vez nací para treparme al viento
en este rumbo peregrino tras de la esperanza.
El mundo tiene sólo do caminos.
El que va, y el que vuelve.
Tal vez me tendiste la mano siempre,
y me la sigues tendiendo.
Y yo soy quién enfermé horriblemente de cansancio
Tal vez nací ave de plumaje extraño,
para llenarte los ojos de asombro y miedo,
mientras me debato en mi caída.
Ave cantora,
para desafinar hasta que amanezca
mis canciones de noche,
y después más nunca.
Para sembrarte los oídos de una magia rara
que tardarás en interpretarme
hasta ya ido.