Gabo Salomón
Poeta recién llegado
Para no volver a sufrir,
postergan conocerse.
Amores que se mueren
sin haber nacido.
El miedo, ese rey absoluto,
de todos nuestros días,
no nos deja escapar.
Vivimos una vida de muertos,
morimos sin haber vivido.
La injusticia, su pérfida consorte,
se levanta triunfal y monstruosa
por sobre todas las cosas,
y nos humilla, nos humilla, nos humilla!
Hasta que no podemos más!
Dejamos de ser quienes fuimos,
para ser fantasmas de lo que soñamos.
Fracasados, humillados, errantes,
castigados, alienados, enloquecidos.
Derrotados por lo que no será
y agotados por lo que aún no fue.
Esta impotencia nos expulsa de la vida.
Sólo queda un grito,
un grito rebelde,
un grito sanador,
un grito libertario,
un grito que desgarre
este macabro silencio,
y lo convierta indiscutiblemente,
en canción vital.
postergan conocerse.
Amores que se mueren
sin haber nacido.
El miedo, ese rey absoluto,
de todos nuestros días,
no nos deja escapar.
Vivimos una vida de muertos,
morimos sin haber vivido.
La injusticia, su pérfida consorte,
se levanta triunfal y monstruosa
por sobre todas las cosas,
y nos humilla, nos humilla, nos humilla!
Hasta que no podemos más!
Dejamos de ser quienes fuimos,
para ser fantasmas de lo que soñamos.
Fracasados, humillados, errantes,
castigados, alienados, enloquecidos.
Derrotados por lo que no será
y agotados por lo que aún no fue.
Esta impotencia nos expulsa de la vida.
Sólo queda un grito,
un grito rebelde,
un grito sanador,
un grito libertario,
un grito que desgarre
este macabro silencio,
y lo convierta indiscutiblemente,
en canción vital.