Canciones del príncipe Belial I y II. Visión primera

emiled

Poeta adicto al portal
Canciones del príncipe Belial I y II

Visión primera


Paraíso


De entre las ruinas de un templo de bronce
las bestias se alzan, trémulas, por entre las gárgolas;
las cortinas desempolvan recuerdos de Edenes perdidos,
los paraísos de cartón mojan los cimientos del alba.

Monstruosos senderos cincelan la blanca avenida
coronando de auroras la pálida hierba,
multitud de flores que enferman como el alma
abren sus tallos violetas a los ojos de un sol moribundo.


Lluvia

Es de noche, y llueve. ¡Grave silencio se oye!
Las aves reclinadas en los rosedales no murmuran,
mientras los pétalos palidecen de la infancia ¡Átropos cruel!:
el amor cansa, brotando acordes del laúd del alma.

Es de noche, y llueve…
¡Bruñe el sol la esperanza de un mediodía de pureza!
¡Alba de claveles muertos! ¡Oh lluvia!

¿Dónde quedó el llanto del mar? ¿Sólo esto era, estío?
Las cortinas cierran los párpados del alma…


Flores ebrias

¿Adonde es que van las olas cuando mueren?
Sus cimientos de las aguas las corolas agitan
y su soplo al oír las sierpes de rojo al zafiro tiñen,
¡Del Bóreas la eterna marcha en llorar nunca cesan!

Yo ya soy como el invierno, de borrascas maltrecho,
y de espinas fui herido al caer la luna trémula;
nunca un sol de caricias la árida piel soplando,
nunca un “te quiero” en la frente, ni silencio..

La aurora veo a veces de alcohol dorar las montañas,
de ese lapislázuli brotando los pliegues del mar cansados;
y del sonriente azahar égoglas de un otoño atrás:

-Jóven morirás, cual vano lirio, como la rosa estéril.

¡Que dura tares la de ser mártir, Orfeo, poeta!
Y tener todos los ríos llorados,
las cuencas del alma inmensas…


Mártir

Por al sol mucho mirar envilecí los ojos,
y tengo los pómulos ya rotos de caer vencido;
en el estómago de sangre una gran ulcera,
vestigios de temprana muerte, precoz.

En la piel viví los más boreales inviernos,
y de esos céfiros aprendí la danza de los mártires,
el sol como arpa y la luna como canción;
la herida siempre abierta de mirar las calesas del alba,
las avenidas del otoño, estío sangrante.

Aún mártir, me quedó la vocación de cantor,
cuando al desgranarse las potentes cuerdas del abismo
suelta Satán en acordes el grave murmullo de las olas:


La canción de la luna

Astarté


Las pardas manchas del sol ya no tiñen mi frente,
los fuegos ondularon en el hielo azul como piedras;
la aurora murió, ya su almíbar no siente.

Con liras de plata del ancho mar alcé las hiedras,
los vientos pintaron del alba el triste ocaso,
y al nocturno cielo despinté con mis blancas hebras.

Mas los lobos ya a mis empíreas lumbres dieron paso,
y las musas de griegos cantos los montes coronan;
de sombras de la tierra brotando un triste acaso.

Como si en los cielos mis rayos de azul tronaran
cuando en las praderas, un manto de ópalo desciende,
ya ni de albores ni de fuego a mis cabellos lloran.


Coro:

¡Venid a los campos del sueño eterno,
Astros del sur, carrozas etéreas del Empíreo!
Luna soy, oh sueños, y es de miel mi firmamento.

¡Venid astros del sur del sueño eterno!
Luna soy, estrellas del firmamento…


Mar

La niebla puebla las ondulantes crestas del Ida,
los ríos serpentean boca abajo en los muelles
y al abrazar la espuma los senos de la tierra se agitan,
depositando acordes en la frágil brisa de invierno.

Siento el tumultuoso ruido de las aguas,
los soplos golpean el triste temple de la mañana,
¡Así anhela, inocente, el que hacia el mar mira!

Oye el suave murmullo de las olas golpeando las rocas,
¿No tienes Poseidón, canción mas alegre? Pregunta,
y sólo un perdón recibe de los vientos secos,
mientras el sol cae y los navíos de alzan en la mar verde.

Se despide el mar con los errantes buques como aves,
y entre la espuma golpea el silencio,
dejando a las aves las canciones de Julio,
las azuladas notas del atlántico inmenso.


Recuerdo

Entre las brumas del invierno vino a mí un recuerdo,
la ventana golpeaba al son de viento polar de la noche
y los lebreles aullaban en los palacios de ámbar,
cuando, entre el Bóreas maltrecho, oí la voz de una niña:

-Estuve en los polos, en la noche de los hielos cantores,
¡Hice una canción! ¡Una larga fábula de alegría!
Pero sólo se oye después del cese de la lluvia,
cuando aún los húmedos lirios anhelan la luz del alba.

Así se despidió, dejando a las flores del valle negro,
entre la mirada lúgubre de los piélagos danzarines;
alzándose Tetis, la de ojos de poliéster,
sobre las roídas fuentes de plata del Siloé.

Después, las columnas del ancho cielo cayeron,
y Alción, mirando entre las grietas del mundo,
perforó la cresta de las nubes, antes de la aurora.

Siguió así entonces la melancólica orquesta de Julio,
despertando a la bestia del Nness y a los peces malditos.


Peces

¡Leviatán, ronco amo de los mares azules!
éste cual islote viviente sus bronquios agita,
haciendo temblar las algas de un rincón del mundo;
entre helechos poblados de troncos de abedules,
los risueños peces le miran, incrédulos.

Las rosas carmesíes se abren como nubes al sol,
después de un día nublado de grises borrascas,
bajo los azulados espejos de la mar;
luego una danza marítima abre las olas,
al compás delirante de ostras y cangrejos cantores.

Las orcas aletean al júbilo de flautas marítimas,
los pulpos señoriales abrazan en baile a las anémonas
y los pececitos de colores pintan de ámbar las aguas;
así en la mansión azul de las algas etéreas
las algarabía rebosa, y los cantos sin cesar se suceden.


Nieblas

En el viejo cuarto, las cortinas se abren,
una luz roja, lívida, traspasa mis sueños, quemándolos.
Entonces sigo mi torcido camino por las praderas bestiales,
en lo alto las pléyades corren, bajo la orilla de los mundos.



Julio de 2007
 
ja, si este poema me habia encantado... bueno ahora otra vez...
a vos emi, este foro tmb como que te calza justo...
si me pongo a resaltar cosas me vuelvo mono, o sea, involuciono...
asi que ya sabes poeta gris... siempre me gusta lo que sale de vos...
y bueno, este esta largo... y fue buenisimo volver a leerlo...
saluditos...
 
Esas visiones y las canciones que entonan sus letras son estupendas, su pluma es de admirar, usted tiene un tinte comun con Api, los dos igual son escirtores de admirar!

Me quedo con la seccion de los Peces sin desmeritar a las demas OJO

Un gusto pasar caballero

SAludos
 
ja, si este poema me habia encantado... bueno ahora otra vez...
a vos emi, este foro tmb como que te calza justo...
si me pongo a resaltar cosas me vuelvo mono, o sea, involuciono...
asi que ya sabes poeta gris... siempre me gusta lo que sale de vos...
y bueno, este esta largo... y fue buenisimo volver a leerlo...
saluditos...


Ja si ya sabia que los habias leido.
Por aquella época, suena lejano, fue el año pasado, jajaja, me sonaban increibles estos escritos. Ahora los miro y no son tan buenos como creía. Podria haberlos editado y sacarle alguna que otra coma, pero lo mande como lo tenia guardado y bue.
Nos vemos fede-

saludos
 
Una primera lectura y encontré el poema estupendo, desde ese título sugerente y desafiador. Quiero detenerme en algunos versos, comentarlos extensamente, por lo que lo he marcado para releer... mas se observa en tí buenas lecturas... ¿has leído a William Blake? ¿Sus canciones o letanías a Satán? ¿Cómo los príncipes de luz (as Belial) reinciden, se mudan, con el mismo mensaje o se transfiguran y la humanidad no los entiende? Felicidades, emiled...

carlos
 
Esas visiones y las canciones que entonan sus letras son estupendas, su pluma es de admirar, usted tiene un tinte comun con Api, los dos igual son escirtores de admirar!

Me quedo con la seccion de los Peces sin desmeritar a las demas OJO

Un gusto pasar caballero

SAludos


Me agrada la comparacion con el gran Api :::sorpresa1:::

Nos vemos amiga, es un gusto tenerte en mis letras.

Besos.
 
Cantos que impresionan por su ritmo y construcción. Por ese lirísmo vehmente que te va fascinado como un aspid que hipnotisa y muerde y envenena y uno cae agonicó a tus versos.
En particular Las Flores Ebrias y Mártir me agradaron sobremanera.

Poemas que ya quisera haber firmado cualquier gran poeta.

Un Abrazo y mi reconocimiento de lector. Soberbios!
 
Una primera lectura y encontré el poema estupendo, desde ese título sugerente y desafiador. Quiero detenerme en algunos versos, comentarlos extensamente, por lo que lo he marcado para releer... mas se observa en tí buenas lecturas... ¿has leído a William Blake? ¿Sus canciones o letanías a Satán? ¿Cómo los príncipes de luz (as Belial) reinciden, se mudan, con el mismo mensaje o se transfiguran y la humanidad no los entiende? Felicidades, emiled...

carlos

Es un gusto su visita por mis letras carlos.
Y si, lei a Blake, es el primer gran poeta que lei, hace ya unos 3 años mas o menos.
Por ahi lo que mas me influyó de el son los cantos de la inocencia y de experiencia, los primeros del poeta hablando como un niño y luego hablando de lo mismo pero con la voz de la experiencia.
Su Matrimonio del cielo y el infierno me encanta tambien, esa mirada profetizada sobre el mundo, siempre sin desafiar la mirada cristiana.

Nos vemos, suerte.
 
Cantos que impresionan por su ritmo y construcción. Por ese lirísmo vehmente que te va fascinado como un aspid que hipnotisa y muerde y envenena y uno cae agonicó a tus versos.
En particular Las Flores Ebrias y Mártir me agradaron sobremanera.

Poemas que ya quisera haber firmado cualquier gran poeta.

Un Abrazo y mi reconocimiento de lector. Soberbios!

Gracias por pasar amigo y por tu comentario.
Espero caer bien en este foro.

Te mando un abrazo.
 
Canciones del príncipe Belial I y II

Visión primera


Paraíso


De entre las ruinas de un templo de bronce
las bestias se alzan, trémulas, por entre las gárgolas;
las cortinas desempolvan recuerdos de Edenes perdidos,
los paraísos de cartón mojan los cimientos del alba.

Monstruosos senderos cincelan la blanca avenida
coronando de auroras la pálida hierba,
multitud de flores que enferman como el alma
abren sus tallos violetas a los ojos de un sol moribundo.


Lluvia

Es de noche, y llueve. ¡Grave silencio se oye!
Las aves reclinadas en los rosedales no murmuran,
mientras los pétalos palidecen de la infancia ¡Átropos cruel!:
el amor cansa, brotando acordes del laúd del alma.

Es de noche, y llueve…
¡Bruñe el sol la esperanza de un mediodía de pureza!
¡Alba de claveles muertos! ¡Oh lluvia!

¿Dónde quedó el llanto del mar? ¿Sólo esto era, estío?
Las cortinas cierran los párpados del alma…


Flores ebrias

¿Adonde es que van las olas cuando mueren?
Sus cimientos de las aguas las corolas agitan
y su soplo al oír las sierpes de rojo al zafiro tiñen,
¡Del Bóreas la eterna marcha en llorar nunca cesan!

Yo ya soy como el invierno, de borrascas maltrecho,
y de espinas fui herido al caer la luna trémula;
nunca un sol de caricias la árida piel soplando,
nunca un “te quiero” en la frente, ni silencio..

La aurora veo a veces de alcohol dorar las montañas,
de ese lapislázuli brotando los pliegues del mar cansados;
y del sonriente azahar égoglas de un otoño atrás:

-Jóven morirás, cual vano lirio, como la rosa estéril.

¡Que dura tares la de ser mártir, Orfeo, poeta!
Y tener todos los ríos llorados,
las cuencas del alma inmensas…


Mártir

Por al sol mucho mirar envilecí los ojos,
y tengo los pómulos ya rotos de caer vencido;
en el estómago de sangre una gran ulcera,
vestigios de temprana muerte, precoz.

En la piel viví los más boreales inviernos,
y de esos céfiros aprendí la danza de los mártires,
el sol como arpa y la luna como canción;
la herida siempre abierta de mirar las calesas del alba,
las avenidas del otoño, estío sangrante.

Aún mártir, me quedó la vocación de cantor,
cuando al desgranarse las potentes cuerdas del abismo
suelta Satán en acordes el grave murmullo de las olas:


La canción de la luna

Astarté


Las pardas manchas del sol ya no tiñen mi frente,
los fuegos ondularon en el hielo azul como piedras;
la aurora murió, ya su almíbar no siente.

Con liras de plata del ancho mar alcé las hiedras,
los vientos pintaron del alba el triste ocaso,
y al nocturno cielo despinté con mis blancas hebras.

Mas los lobos ya a mis empíreas lumbres dieron paso,
y las musas de griegos cantos los montes coronan;
de sombras de la tierra brotando un triste acaso.

Como si en los cielos mis rayos de azul tronaran
cuando en las praderas, un manto de ópalo desciende,
ya ni de albores ni de fuego a mis cabellos lloran.


Coro:

¡Venid a los campos del sueño eterno,
Astros del sur, carrozas etéreas del Empíreo!
Luna soy, oh sueños, y es de miel mi firmamento.

¡Venid astros del sur del sueño eterno!
Luna soy, estrellas del firmamento…


Mar

La niebla puebla las ondulantes crestas del Ida,
los ríos serpentean boca abajo en los muelles
y al abrazar la espuma los senos de la tierra se agitan,
depositando acordes en la frágil brisa de invierno.

Siento el tumultuoso ruido de las aguas,
los soplos golpean el triste temple de la mañana,
¡Así anhela, inocente, el que hacia el mar mira!

Oye el suave murmullo de las olas golpeando las rocas,
¿No tienes Poseidón, canción mas alegre? Pregunta,
y sólo un perdón recibe de los vientos secos,
mientras el sol cae y los navíos de alzan en la mar verde.

Se despide el mar con los errantes buques como aves,
y entre la espuma golpea el silencio,
dejando a las aves las canciones de Julio,
las azuladas notas del atlántico inmenso.


Recuerdo

Entre las brumas del invierno vino a mí un recuerdo,
la ventana golpeaba al son de viento polar de la noche
y los lebreles aullaban en los palacios de ámbar,
cuando, entre el Bóreas maltrecho, oí la voz de una niña:

-Estuve en los polos, en la noche de los hielos cantores,
¡Hice una canción! ¡Una larga fábula de alegría!
Pero sólo se oye después del cese de la lluvia,
cuando aún los húmedos lirios anhelan la luz del alba.

Así se despidió, dejando a las flores del valle negro,
entre la mirada lúgubre de los piélagos danzarines;
alzándose Tetis, la de ojos de poliéster,
sobre las roídas fuentes de plata del Siloé.

Después, las columnas del ancho cielo cayeron,
y Alción, mirando entre las grietas del mundo,
perforó la cresta de las nubes, antes de la aurora.

Siguió así entonces la melancólica orquesta de Julio,
despertando a la bestia del Nness y a los peces malditos.


Peces

¡Leviatán, ronco amo de los mares azules!
éste cual islote viviente sus bronquios agita,
haciendo temblar las algas de un rincón del mundo;
entre helechos poblados de troncos de abedules,
los risueños peces le miran, incrédulos.

Las rosas carmesíes se abren como nubes al sol,
después de un día nublado de grises borrascas,
bajo los azulados espejos de la mar;
luego una danza marítima abre las olas,
al compás delirante de ostras y cangrejos cantores.

Las orcas aletean al júbilo de flautas marítimas,
los pulpos señoriales abrazan en baile a las anémonas
y los pececitos de colores pintan de ámbar las aguas;
así en la mansión azul de las algas etéreas
las algarabía rebosa, y los cantos sin cesar se suceden.


Nieblas

En el viejo cuarto, las cortinas se abren,
una luz roja, lívida, traspasa mis sueños, quemándolos.
Entonces sigo mi torcido camino por las praderas bestiales,
en lo alto las pléyades corren, bajo la orilla de los mundos.



Julio de 2007
Atrayente poema donde el tejido y las formas van dejando
un orbitar de semillas que se abren en expectativa de
ilusiones que danzan en ese sueño de jubilos.
me gusto mucho el pasaje de los peces. excelente.
saludos amables de luzyabsenta
 

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