BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
He de desterrar
las tierras profanadas,
envueltas en signos de
sangre, en cilicios ungidos
de savia y hermética saliva
arbórea. Cantemos ritmos
suculentos, seremos negros
en tribales ejecuciones de jíbaros.
Oh la larga marcha de su sucinta
mano! Cuánto adquirimos de su voluntad,
cuánto despreciamos la serena majestad
de sus atributos!
He de proscribir los círculos enigmáticos:
las secuoyas gigantescas que hieren la fronda,
la flora extinguida de un control desmemoriado,
y los símbolos apreciativos que conciertan
las nebulosas de insectos tropicales.
Oh, cómo aprecio tu envoltura de lapislázuli
y tus dientes de serrín humedecido por la lluvia!
©
las tierras profanadas,
envueltas en signos de
sangre, en cilicios ungidos
de savia y hermética saliva
arbórea. Cantemos ritmos
suculentos, seremos negros
en tribales ejecuciones de jíbaros.
Oh la larga marcha de su sucinta
mano! Cuánto adquirimos de su voluntad,
cuánto despreciamos la serena majestad
de sus atributos!
He de proscribir los círculos enigmáticos:
las secuoyas gigantescas que hieren la fronda,
la flora extinguida de un control desmemoriado,
y los símbolos apreciativos que conciertan
las nebulosas de insectos tropicales.
Oh, cómo aprecio tu envoltura de lapislázuli
y tus dientes de serrín humedecido por la lluvia!
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