De sus morenas manos, cuidadoras;
de las mariposas que invaden,
tus ojos cerrados…
de esos paraísos , con nombre de estimulante;
de vagabundos, flotando por las utopías…
las pizcas del trueno, en las torres de ajedrez;
las callejuelas y mosaicos,
la plaza de García Lorca,
y ese rock de los olivos…
nuevos consuelos, como manantiales,
esos refugios de las templanzas;
las semillas sembradas, en nuestros corazones,
y esos musgos que refrescan,
junto a las moralejas de la abuelita loba…
nuestros recuerdos, que llegan, cantando, por las laderas…