jaziz
Poeta asiduo al portal
Este poema está dedicado a los niños de la Escuela Primaria Oscar flores, ubicada en mi natal CD. Juárez Chihuahua. Los cuales tuvieron la desdicha de presenciar una balacera enfrente de su escuela. Ellos con sus pechos en tierra, cantaban para así asilenciar el ruido de las balas.
Ellos cantan en el suelo
para asilenciar el fuego,
no escribo protesta
simplemente creo en su canto.
Morirán los pirómanos
y nacerá la fuerza de Jehová
en sus manos,
como los que se reusaron
a adorar al becerro
y conquistaron la tierra.
Ellos cantan en el suelo
y se escucha en los confines,
ellos comen del lloro de la tierra.
Las raíces de sus pies alimentan
la tierra,
sus bocas soplan el futuro
entorpeciendo los pronósticos,
llamándose a sí mismos
artesanos
de los días venideros.
Ellos cantan en el suelo
y llaman lo que no es, como si fuere
dibujan en sus espíritus,
esculpen en lo invisible
rechazando las imágenes del presente.
Ellos anotan en sus pechos
la fidelidad de las promesas
que les dan razón
para vivir y así mismo por ellas morir.
Ellos cantan en el suelo
para asilenciar el fuego,
no escribo protesta
simplemente creo en su canto.
Morirán los pirómanos
y nacerá la fuerza de Jehová
en sus manos,
como los que se reusaron
a adorar al becerro
y conquistaron la tierra.
Ellos cantan en el suelo
y se escucha en los confines,
ellos comen del lloro de la tierra.
Las raíces de sus pies alimentan
la tierra,
sus bocas soplan el futuro
entorpeciendo los pronósticos,
llamándose a sí mismos
artesanos
de los días venideros.
Ellos cantan en el suelo
y llaman lo que no es, como si fuere
dibujan en sus espíritus,
esculpen en lo invisible
rechazando las imágenes del presente.
Ellos anotan en sus pechos
la fidelidad de las promesas
que les dan razón
para vivir y así mismo por ellas morir.