Silencio
Poeta recién llegado
Tengo sed de taquicárdias pecadoras,
hambre de amaneceres que no acaban de nacer,
de noches que no cesan de morir,
siento hastío de sentir nostálgia.
Echar de menos para acabar echando de más,
mirar el horizonte y verlo finito,
ver manos enraizadas y sentir mis caderas huéfanas,
portar la cruz de una soledad ignorada.
Por querer quisiera tejerme unas alas,
contruirlas con hilachos de ropa sucia,
reciclar los restos de algun desenfreno fingido,
y volar, ¿porqué no?
Emprender con ganas un alto vuelo,
vislumbrar entre nubarrones una bella cariátide desangrada,
invitarla a bailar y alcanzar en sus brazos pétreos,
el suave rumor de la locura.
Acariciar con notable desquicio
los labios fríos de su figura de mármol,
besarlos y huir, huir con ella,
colgando de su recio cuello.
hambre de amaneceres que no acaban de nacer,
de noches que no cesan de morir,
siento hastío de sentir nostálgia.
Echar de menos para acabar echando de más,
mirar el horizonte y verlo finito,
ver manos enraizadas y sentir mis caderas huéfanas,
portar la cruz de una soledad ignorada.
Por querer quisiera tejerme unas alas,
contruirlas con hilachos de ropa sucia,
reciclar los restos de algun desenfreno fingido,
y volar, ¿porqué no?
Emprender con ganas un alto vuelo,
vislumbrar entre nubarrones una bella cariátide desangrada,
invitarla a bailar y alcanzar en sus brazos pétreos,
el suave rumor de la locura.
Acariciar con notable desquicio
los labios fríos de su figura de mármol,
besarlos y huir, huir con ella,
colgando de su recio cuello.