Y como los hormigueros de los vistosos colores por la piel,
y como los pingüinos piratas que sueñan Caribe…
y como las zanahorias por los anzuelos del barrio,
y los veleros que surcaron el estómago de las madrugadas…
la joya de la bahía, la bienvenida de las moscas,
y el análisis de los cañaverales santos…
y los peces saltarines por el barro,
y el velero que se arrima al ascua compañera…
y las palmeras que bailan al compás de los buenos recuerdos,
y el tacto que se busca en ese piano de las tortugas,
y el pollito que quiere regresar,
y las gacelas que se reúnen por esas ramas canela del parque,
y las torres de ajedrez en nuestra despensa.