adolfo vilatte l.
Poeta recién llegado
Que dulces son tus versos ¡oh mi amada!
muy dulces para un alma que ha sufrido
porque en ellos has puesto con cariño
de tu bondad la flor inmaculada.
Te bendice mujer el peregrino
que mendigo de amor y de esperanza,
en tí encontró el alma pura y santa
que engalana de flores su camino.
...............................................
...............................................
La luz que más me place ¡oh mi Luisa!
la que más quiero para leer tus versos,
es la que vierte la brillante luna
cuando pasa sonriente por el cielo.
Tus versos...esa luz...la noche en calma...
y tu imagen que juega en mis ensueños,
del triste peregrino sin ventura
han hecho un hombre venturoso y bueno.
Yo en cambio quiero darte todo, todo
lo que mi amante corazón encierra;
quiero darte mis sueños, mi esperanza,
y las horas de amor que aún me quedan.
Quiero ser todo tuyo, ¡angel querido!
quiero vivir tan solo de tu aliento,
y, sonriendo otra vez a la ventura,
mi frente reclinar sobre tu seno.
Quiero olvidar el mundo y sus mentiras;
quiero olvidar el lúgubre pasado,
y adorarte en éxtasis sublime
sintiéndome feliz de ser tu esclavo.
Adolfo Vilatte Lavigne (A.O.M.)
muy dulces para un alma que ha sufrido
porque en ellos has puesto con cariño
de tu bondad la flor inmaculada.
Te bendice mujer el peregrino
que mendigo de amor y de esperanza,
en tí encontró el alma pura y santa
que engalana de flores su camino.
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La luz que más me place ¡oh mi Luisa!
la que más quiero para leer tus versos,
es la que vierte la brillante luna
cuando pasa sonriente por el cielo.
Tus versos...esa luz...la noche en calma...
y tu imagen que juega en mis ensueños,
del triste peregrino sin ventura
han hecho un hombre venturoso y bueno.
Yo en cambio quiero darte todo, todo
lo que mi amante corazón encierra;
quiero darte mis sueños, mi esperanza,
y las horas de amor que aún me quedan.
Quiero ser todo tuyo, ¡angel querido!
quiero vivir tan solo de tu aliento,
y, sonriendo otra vez a la ventura,
mi frente reclinar sobre tu seno.
Quiero olvidar el mundo y sus mentiras;
quiero olvidar el lúgubre pasado,
y adorarte en éxtasis sublime
sintiéndome feliz de ser tu esclavo.
Adolfo Vilatte Lavigne (A.O.M.)
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