Nicolás Caraballo
Poeta recién llegado
La conocí en una tarde fugaz,
Sonriendo junto a su amiga se fue,
Sus lindos ojos me hicieron soñar,
Rojizo pelo enredaba mi ser
Tenía un encanto que no sé explicar,
Linda figura y sonrisa también,
Delgada y tierna con ansias de amar
Y un corazón que quería renacer
Pero cuando la encontré,
Su mirada no se fijaba en mi,
Sé que alguna vez fallé
Y causé incomodidad en sí
Quiero que sepas, mujer,
Que mi corazón latió por ti,
Empezó con un café
Este amor que solo yo sentí
Pero yo no te puedo culpar,
Si tu jamás sentiste pasión
Tengo aún la esperanza de amar,
Solo sin tu nombre en mi razón
Siempre en mi pecho te encontrabas tu,
Como un lucero radiante y sutil,
Fuiste capaz de cegar mi inquietud
Y así mi alma se rindió ante ti
Tiene tu risa un color sin igual,
Fue en mi creciendo una tierna ilusión,
Mi corazón no debía palpitar
Y ahora te escribo esta humilde canción
Hasta que una vez la vi,
Sus ojos tiernos no querían mentir,
Recuerdo lo que sentí,
Era seguro lo que iba a decir,
Mi corazón se rindió,
Supe que su alma no sería de mí,
Nace una linda canción,
Pensando en su cabello carmesí
Pero yo no te puedo culpar,
Si tu jamás sentiste pasión.
Tengo aún la esperanza de amar,
Solo sin tu nombre en mi razón
Sonriendo junto a su amiga se fue,
Sus lindos ojos me hicieron soñar,
Rojizo pelo enredaba mi ser
Tenía un encanto que no sé explicar,
Linda figura y sonrisa también,
Delgada y tierna con ansias de amar
Y un corazón que quería renacer
Pero cuando la encontré,
Su mirada no se fijaba en mi,
Sé que alguna vez fallé
Y causé incomodidad en sí
Quiero que sepas, mujer,
Que mi corazón latió por ti,
Empezó con un café
Este amor que solo yo sentí
Pero yo no te puedo culpar,
Si tu jamás sentiste pasión
Tengo aún la esperanza de amar,
Solo sin tu nombre en mi razón
Siempre en mi pecho te encontrabas tu,
Como un lucero radiante y sutil,
Fuiste capaz de cegar mi inquietud
Y así mi alma se rindió ante ti
Tiene tu risa un color sin igual,
Fue en mi creciendo una tierna ilusión,
Mi corazón no debía palpitar
Y ahora te escribo esta humilde canción
Hasta que una vez la vi,
Sus ojos tiernos no querían mentir,
Recuerdo lo que sentí,
Era seguro lo que iba a decir,
Mi corazón se rindió,
Supe que su alma no sería de mí,
Nace una linda canción,
Pensando en su cabello carmesí
Pero yo no te puedo culpar,
Si tu jamás sentiste pasión.
Tengo aún la esperanza de amar,
Solo sin tu nombre en mi razón