Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Carne de cañón
Al solo recuerdo del agua pura,
viene a mi mente
el frío cristal de los espejos.
Con un gota sobre la tuya
agua y cristal son un reflejo,
y solo el color queda a la altura
cuando el amor es la gran cura;
porque sanar es natural,
manantial sobre mi pecho
si no estoy lejos de tu hermosura.
Hermosa como una rosa,
doncel como un clavel;
sencilla ahí va la airosa
suave y de dulce miel.
Si muere el hombre por ser ajeno
que nada me toque a mí;
cuando todo es por los demás,
preparémonos a morir
bien dispuestos para matar.
Y si mieles me seducen
y en amargo estoy en duelo,
nada es lo que producen
y quedo en paz con todo cielo.
Cuánto odio, y cuánto amor,
cuánta vida es sangre y solio…
¡Cuánta carne de cañón!
¡Cuánto santo ministerio!
Al solo recuerdo del agua pura,
viene a mi mente
el frío cristal de los espejos.
Con un gota sobre la tuya
agua y cristal son un reflejo,
y solo el color queda a la altura
cuando el amor es la gran cura;
porque sanar es natural,
manantial sobre mi pecho
si no estoy lejos de tu hermosura.
Hermosa como una rosa,
doncel como un clavel;
sencilla ahí va la airosa
suave y de dulce miel.
Si muere el hombre por ser ajeno
que nada me toque a mí;
cuando todo es por los demás,
preparémonos a morir
bien dispuestos para matar.
Y si mieles me seducen
y en amargo estoy en duelo,
nada es lo que producen
y quedo en paz con todo cielo.
Cuánto odio, y cuánto amor,
cuánta vida es sangre y solio…
¡Cuánta carne de cañón!
¡Cuánto santo ministerio!
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