J.E.Mozo
Docente, Poeta y Persona (Tal vez en otro orden)
Carretera
Por la carretera
corría un auto azul,
veloz, furioso, sentellante,
alcanzaba los ciento cincuenta kilometros
en la carretera libre y callada
en la carretera sola y desolada.
En la berma de la autopista
hay un niño con un palo,
el cual apoya en un letrero
que señala el límite de velozidad
que impone el personal
que rige la autopista.
Mientras el bólido se acercaba,
el niño sonreía al cielo
y en un parpadeo tomaba su herramienta,
y se colocaba de pie dispuesto
a perseguir al volantín
que se colaba por los aires.
El niño cruzó un tercio de calle
perciguiendo al volantin flotate
y con una técnica increible
lo tomó y sonrió su cara,
mas sus oido temblaron al oir un motor
y un auto azul a un niño arroyó.
Por la carretera
corría un auto azul,
veloz, furioso, sentellante,
alcanzaba los ciento cincuenta kilometros
en la carretera libre y callada
en la carretera sola y desolada.
En la berma de la autopista
hay un niño con un palo,
el cual apoya en un letrero
que señala el límite de velozidad
que impone el personal
que rige la autopista.
Mientras el bólido se acercaba,
el niño sonreía al cielo
y en un parpadeo tomaba su herramienta,
y se colocaba de pie dispuesto
a perseguir al volantín
que se colaba por los aires.
El niño cruzó un tercio de calle
perciguiendo al volantin flotate
y con una técnica increible
lo tomó y sonrió su cara,
mas sus oido temblaron al oir un motor
y un auto azul a un niño arroyó.
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