Tamar
Poeta adicto al portal
El tiempo nunca quiso ser amigo,
tu rostro nunca quiso regresar,
yo espero, desespero, y me repito
todo pronto, muy pronto pasará.
Mi casa nunca fué donde ellos creen,
mi refugio y alegría eran turistas,
yo sigo con mi cuenta regresiva,
ya no te alcanzaría si es que vuelves.
Me pongo mi sombrero para entierros,
te escribo, y afinco el punto y final,
te invento mis excusas de pañuelo,
y dejo el egoísmo del actuar.
Te cuento que me encuentro en mi pizarra,
que sueño con los cuadros de Monet.
Te cuento que he dejado un par de vicios,
y he aprendido ahora otros tres.
Mi almohada como siempre te lo he dicho,
sabe de mí más de lo que yo misma sé;
y mis ganas,(esto nunca te lo he dicho)
las guardo por si es que te vuelvo a ver
Me turno con la luna los domingos,
ocultando al día en mi reloj,
Te firmo la primera de mis cartas,
con bastante nostalgia y sin voz.
tu rostro nunca quiso regresar,
yo espero, desespero, y me repito
todo pronto, muy pronto pasará.
Mi casa nunca fué donde ellos creen,
mi refugio y alegría eran turistas,
yo sigo con mi cuenta regresiva,
ya no te alcanzaría si es que vuelves.
Me pongo mi sombrero para entierros,
te escribo, y afinco el punto y final,
te invento mis excusas de pañuelo,
y dejo el egoísmo del actuar.
Te cuento que me encuentro en mi pizarra,
que sueño con los cuadros de Monet.
Te cuento que he dejado un par de vicios,
y he aprendido ahora otros tres.
Mi almohada como siempre te lo he dicho,
sabe de mí más de lo que yo misma sé;
y mis ganas,(esto nunca te lo he dicho)
las guardo por si es que te vuelvo a ver
Me turno con la luna los domingos,
ocultando al día en mi reloj,
Te firmo la primera de mis cartas,
con bastante nostalgia y sin voz.
::
::