Hellen Cristy
Poeta adicto al portal
¡Oh infinita soledad! que vives en mi como una sombra, no te separas de mi lado un solo instante, inerte y desapercibida buscas en mi alma constantemente la esperanza de sobrevivir a toda costa, sobrehilando indiferencia y actitudes de rechazo al amor, nunca te separas de mi ser, que ya no abriga ilusión de amar tampoco que le amen, dándome la seguridad que no te iras jamás.
Dudas que te sea fiel, ¡Como te equivocas!, despoblado yermo pesaroso siempre estas mi ansiada soledad, inseparable amiga.
¡Ah soledad infinita! que vives en mi clavada, como una ponzoñosa cuchilla de la que no puedo librarme, te anclaste en mi hasta el fondo del mar de mis sufrimientos, que se extendieron y se quedaron para confundirse con la nada.
¡Oh! soledad, altiva y orgullosa no duermes sin mí, mil veces me fatigas quedándote aquí en el abismo de mi corazón, en los sitios más recónditos de mí destrozada alma, invistiéndome una gran inquietud.
Tú eres culpable de forjarme tristes sonrisas, de mis horas solas, de la vaguedad de mi mirada, del comportamiento ausente hacia la vida que llevo como aquel que existe sobre la nada.
Hiciste nacer en mí el tétrico miedo de amar hasta hacerme experimentar un escalofrío de temor, cuando presiento que alguien me ama, corriendo lejos del amor para que no me alcance, haciéndome percibir que en el vacante existir eres la única razón.
¡Oh inmensa soledad! ¿Qué fue lo que viniste a buscar? ¿La tristeza persistente de un alma que viviendo a tu lado no puede amar? Para arruinarla en el destierro fatuo.
¡Oh soledad imperecedera!, que llenas mis caminos de desamor y hastío, inundando todo mi ser, ¿Cuándo te llamé? no lo recuerdo, ¿Cuando aclamé tu inesperada y odiosa presencia?, se bien que no lo hice, entonces por qué a perseguirme vienes.
¡Oh desafiante soledad!, mil veces te maldigo, la vida y la esperanza se han ido, salió de mí el sol que me alumbraba, la quietud de amor que me llenaba entonces ¡Maldita, maldita soledad infinita! que vives conmigo hurtándome lo que la vida me regala.
Hellen Cristy