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Carta De Amor A Tu Abandono

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa
Fecha: perpetua.

Amor: doquiera que te encuentres,
te cuento que el repecho con asfalto
de nuestra callecita sensiblera,
(nuestra rampa a la luna) sigue intacto.
El plátano seco con sus tres pálidos dedos,
como guardia-civil con guante blanco,
sigue dando señal de alto a mi nostalgia
bajo el foco cabizbajo de la esquina.
El firmamento sí, se me hace más redondo
y percibo más filoso, aunque sereno,
como con rabia de tu ausencia, su lucero.

Yo sigo como siempre: divagando
y dando largas a mi vida, y a los hechos,
de escribir el gran poema o que tú vuelvas.
Y, aunque consciente de tales imposibles,
me gusta imaginar que por quimeras,
merecen rondar mi alma complacidos
de dispensarme, ilusa, su inocencia.

Como siempre, amenizando mi desvelo,
apronto el mate amargo en la cocina y,
sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho
trinando cadenciosa la caldera’, dibujo
por ejemplo: tu silueta, o alguna telaraña
cristalina, donde dejo suspendido tu recuerdo
cuando salgo a proveer mi otra existencia.

Sin más, me despido esta vez yo,
y al no saber de tu secreto paradero,
será una intrínseca carta que me escribo
y deposito esperanzado en la fisura
que le abriste sin querer con tu renuncia
a mi puntual y enamorado corazón.
Quizás, un pico de paloma compasiva
o la flechita de algún ángel solidario,
deje caer entre tus manos, mi misiva.

Te mando besos por si acaso consideras
catar al menos uno, de los nuevos.

Sólo tuyo, más allá de que envejezca:

Juan Querencio.




©Juan Oriental
 
Última edición:
Admirable poema. Te estrello.

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Fecha perpetua.


Amor, doquiera que te encuentres,
te cuento que el repecho con asfalto
de nuestra callecita sensiblera,
(nuestra rampa a la luna) sigue intacto.
El plátano seco, con sus tres pálidos dedos
como mano de guardián con guante blanco,
sigue dando señal de alto a mi congoja
bajo el foco cabizbajo de la esquina.
El firmamento sí, se me antoja más redondo;
y percibo más filoso, aunque sereno,
(como con rabia de tu ausencia) su lucero.


Yo sigo como siempre: divagando,
y dando largas a mi vida; como al hecho
de escribir el gran poema...o que tú vuelvas.
Y aún, consciente de tales imposibles,
me gusta imaginar, que por quimeras,
se merecen rondar mi alma complacidos
de dispensarme, ilusa, su inocencia.


Por costumbre, amanecido mi desvelo,
mientras apronto el mate amargo en la cocina,
sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho,
trinando cadenciosa la caldera’,
dibujo por ejemplo: tu silueta,
o alguna telaraña cristalina
donde dejo suspendido tu recuerdo
en tanto salgo a proveer mi extra-existencia.


Sin más, me despido esta vez yo.
Y al no saber de tu secreto paradero,
será una intrínseca carta que me escribo
y deposito esperanzado en la fisura
de mi puntual y enamorado corazón.
-Quizás, un pico de paloma compasiva
o la flechita de algún ángel solidario,
deje caer entre tus manos mi misiva-.


Te mando besos por si acaso consideras,
catar al menos uno de los nuevos.


Sólo tuyo, más allá de que envejezca:


Juan.




©Juan Oriental


vaya poema melancólico pero dulce, placer leerle
 
Me gusta la ronda de percepción interior que se respira en este poema...traspasas al lector y lo llevas de la mano en este viaje de vacíos.

Un fuerte abrazo de estrellas para vos, Juan.
 
¡Qué gusto volver a leerte! y este tan tuyo, tan íntimo, tal entrañablemente dulce y triste... unos versos lanzados al mar de este espacio virtual, como si el portal fuera la botella que ella quizás encuentre.

Sencilammente precioso
JULIA
 
Fecha perpetua.



Amor, doquiera que te encuentres,
te cuento que el repecho con asfalto
de nuestra callecita sensiblera,
(nuestra rampa a la luna) sigue intacto.
El plátano seco, con sus tres pálidos dedos
como mano de guardián con guante blanco,
sigue dando señal de alto a mi congoja
bajo el foco cabizbajo de la esquina.
El firmamento sí, se me antoja más redondo;
y percibo más filoso, aunque sereno,
(como con rabia de tu ausencia) su lucero.


Yo sigo como siempre: divagando,
y dando largas a mi vida; como al hecho
de escribir el gran poema...o que tú vuelvas.
Y aún, consciente de tales imposibles,
me gusta imaginar, que por quimeras,
se merecen rondar mi alma complacidos
de dispensarme, ilusa, su inocencia.


Por costumbre, amanecido mi desvelo,
mientras apronto el mate amargo en la cocina,
sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho,
trinando cadenciosa la caldera’,
dibujo por ejemplo: tu silueta,
o alguna telaraña cristalina
donde dejo suspendido tu recuerdo
en tanto salgo a proveer mi otra existencia.


Sin más, me despido esta vez yo.
Y al no saber de tu secreto paradero,
será una intrínseca carta que me escribo
y deposito esperanzado en la fisura
de mi puntual y enamorado corazón.
-Quizás, un pico de paloma compasiva
o la flechita de algún ángel solidario,
deje caer entre tus manos mi misiva-.


Te mando besos por si acaso consideras,
catar al menos uno de los nuevos.


Sólo tuyo, más allá de que envejezca:


Juan.





©Juan Oriental



Mucho tiempo sin leerle,poeta.
Hoy me topé con esta carta
que hizo erizarme la piel
y vivir con intensidad estos versos.
¡ Enhorabuena !
 
¡Qué gusto volver a leerte! y este tan tuyo, tan íntimo, tal entrañablemente dulce y triste... unos versos lanzados al mar de este espacio virtual, como si el portal fuera la botella que ella quizás encuentre.

Sencilammente precioso
JULIA


Muchas gracias, estimada Julia. Es mío el gusto de volver a tener tu visita y grato comentario al mensaje de este náufrago en el "mar", es verdad, de tan querido espacio virtual que tantos soñadores, emotivamente surcamos. (Yo, como siempre, con mi rudimentaria brújula imprecisa, "feliz" de no dar con retórica costa alguna).

Un afectuoso abrazo.
 
siempre existirá uno, en puerta, abrazos
Fecha: perpetua.

Amor: doquiera que te encuentres,
te cuento que el repecho con asfalto
de nuestra callecita sensiblera,
(nuestra rampa a la luna) sigue intacto.
El plátano seco con sus tres pálidos dedos,
como mano de guardián con guante blanco,
sigue dando señal de alto a mi nostalgia
bajo el foco cabizbajo de la esquina.
El firmamento sí, se me hace más redondo
y percibo más filoso, aunque sereno,
como con rabia de tu ausencia, su lucero.

Yo sigo como siempre: divagando
y dando largas a mi vida, y a los hechos,
de escribir el gran poema o que tú vuelvas.
Y, aunque consciente de tales imposibles,
me gusta imaginar que por quimeras,
merecen rondar mi alma complacidos
de dispensarme ilusa, su inocencia.

Como siempre, amenizando mi desvelo,
apronto el mate amargo en la cocina y,
sobre ‘el vidrio que esmerila con su vaho
trinando cadenciosa la caldera’, dibujo
por ejemplo: tu silueta, o alguna telaraña
cristalina, donde dejo suspendido tu recuerdo
cuando salgo a proveer mi otra existencia.

Sin más, me despido esta vez yo,
y al no saber de tu secreto paradero,
será una intrínseca carta que me escribo
y deposito esperanzado en la fisura
de mi puntual y enamorado corazón.
Quizás, un pico de paloma compasiva
o la flechita de algún ángel solidario,
deje caer entre tus manos mi misiva.

Te mando besos por si acaso consideras
catar al menos uno, de los nuevos.

Sólo tuyo, más allá de que envejezca:

Juan Querencio.




©Juan Oriental

 
captaste la melancolia, la tristez, el dolor y ttodo lo que un hombre siente y percibe al extrañar inútilmente a la mujer amada...felicidades...muchas felicidades, has hecho un gran poema...
 

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