José Ignacio Ayuso Diez
Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
Carta de un desconocido a otro DESCONOCIDO
“Haciendo campaña”
Hola, no se quien eres, sí … a ti,
tú que estás leyéndome en este momento.
¿Estás triste o eres feliz?
No te conozco, no por que no quiera conocerte,
sino todo lo contrario, me gustaría saber de ti.
Si eres hombre o mujer, o lo contrario de los tres.
Quizá esté escribiendo para mi y no para ti.
Quizá escriba para nadie en particular
y quizá no me importe si alguien lo lee.
Pero tampoco se que es lo que escribo,
ni para qué escribo.
Puede que para contar algo de mi,
o sobre ti,
o quizá de ambos,
o de nadie en particular.
Mejor aún; quizá peor,
contar sin contar cuentos de nada,
hablar desde mi mudez para los que no quieren entender;
mostrar mi ceguera a los invidentes,
gritar a los sordos consecuentes.
¡Qué chapuza más insolente!
Podría empezar hablando de mi.
Y qué puedo contar de mi, si no me conozco de nada.
Debería estar más conmigo mismo y menos en contra de mi.
Hablarme menos y escucharme más.
Quererme más y odiarme menos.
A veces soy duro conmigo de lo blando que me trato.
Otras de lo insoportable que soy, no me aguanto en un rato.
Tal vez no me conozca porque no exista y esté aún de camino.
¿Qué incógnita más absurda y más preocupante se cierne sobre mi,
acaso no hay cosas más interesantes en esta vida
que darle vueltas sin sentido alguno
a la existencia de uno?
Quizá debiera postularme para dirigir mi país,
presentarme ante mis paisanos y decirles que les quiero dirigir.
¿Acaso conozco mi tierra, a mis paisanos y de mi que decir?
Esto se complica por momentos,
debería esconderme y no salir del convento.
Pero qué despropósito y qué vergüenza,
erigirme en representante sin prepararme a conciencia.
Eso solo lo hacen los sinvergüenzas,
para los que el respeto es una ciencia,
una ciencia oculta, que cubren con la insolencia.
Representante de qué y de quién.
Qué ideología he de exponer,
de izquierdas, de derechas, quizás de centro,
populista, o verdes por si me meto en un jardín.
Decirles que quiero dirigir mi país,
que es el suyo,
y hacerlo desde la ignorancia más absoluta.
La ignorancia sobre mi,
la ignorancia sobre el país
y la ignorancia sobre vosotros a los que quiero dirigir.
Quién sabe, quizá la ignorancia sea un valor en alza,
y la ignorancia la reinventamos
como el elixir de la felicidad.
Quizá debería presentarme ante vosotros
como el ignorante en alza que pretende
sacaros de vuestra sapiencia,
Qué bien suena.
Lo primero que haría si vosotros me eligieseis,
sería la ley de la ignorancia
prohibiendo la docencia y la enseñanza,
prohibiendo el saber, el conocer.
Sería la piedra angular de mi gobierno magistral.
No se por qué no,
si estamos en el valestoceno
en la etapa que vale todo.
Lo bueno que es malo y lo malo que es bueno.
Tendría seguidores de mis tesis,
crearía un postulado adecuado, adaptado a este mundo manipulado.
No necesito tener la cabeza amueblada,
con prodigarme y dejarme ver por los medios de incomunicación
y de vez en cuando dejar caer alguna payasada.
Me lo estoy pensando, sí, sigo pensándolo,
necesito rodearme de gente muy inteligente,
no, no lo creo, para este viaje necesito un equipaje más vacuo,
con menos carga gris y más carga emocional.
La emoción sin corazón, la pasión sin freno,
la idiotez con desenfreno, pero siento que me falta algo,
ya lo se, un poco mucho de mentira racional,
salteada con verdades irracionales.
Sigo dando vueltas al tema
y para esta andadura nueva,
necesito a mi lado a personajes de calado.
Eso es, autodidactas de ficción,
ya lo tengo, se lo propondré a Catedrales “El coletas”, a “ El Niño” Festejón,
a Billetero “El Inmaduro” amigo de Maduro,
a Garrafón “El Simplón” a Descansa “La Calostro”,
a Fetiche “El Veloz”, a Ibeme Monte-Ros “La Primera Dama”,
a Titania “La Ex-primera”, a Cañabesugo “El Rompe-techo”
y por último a Menoral “El Sin-techo”.
Yo creo que con esto arrasaremos
seremos líderes sin complejos,
cambiaremos las carteras por mochilas ministeriales.
Ahora tengo que decidir qué mochilas repartir.
Cambiar el nombre de los ministerios
por el de misterios.
¡Esto es un sin vivir!
Te pido por favor que me ayudes.
¿Quieres ser mi Mano?
Sí, … a ti, … a ti que me estás leyendo.
José Ignacio Ayuso Diez
Septiembre de 2017