emuletero
Poeta veterano en el portal
Cansado estoy de tanto cadáver,
de tanto hermano caer por el hacer de las balas,
estoy harto de tanto mirar y ver,
corazones partidos y almas ensangrentadas.
Aquí sentado en una piedra te escribo mujer,
eres el poco consuelo que me queda,
el ansiado cariño que pensando me consuela
no se si esta carta que escribo llegará algún día,
ojala la pudieras recibir, y en tus manos leer.
Ya van para nueve meses que partí de casa,
dejándote la semilla de mi alma en tu cuerpo,
con la esperanza de que nazca algo nuestro,
que me haga olvidar la tierra que piso ensangrentada,
por tanto dolor que hasta la tierra está quebrada.
Recuerdo tu cara sonrosada, siempre sonriente,
mostrando tus labios finos y tu boca sinuosa
siempre diligente, siempre complaciente,
tu simple compañía sería muy provechosa
para alegrar el día a mi cansada mente.
Sueño con campos floridos de silvestres flores,
árboles frutales que hacían nuestra delicia,
almendros y cerezos denotaban especial armonía,
sentados bajo sus sombras nos amamos con pasión,
acompañados de melodías que el mismo aire retenía.
Vida plena por doquier en la hacienda del pueblo,
muerte a mi alrededor en las trincheras donde me encuentro,
intento averiguar y meditar mi papel en esta guerra,
ya que la destrucción y la muerte me persiguen,
mientras los políticos discuten, se pelean y mienten.
Espero termine esta locura pronto,
y con ansias volver a tu lado,
te quiero como lo más sagrado,
y a nuestro hijo verlo sano y crecido,
por la mejor madre cuidado.
Con el más dulce amor me despido,
con la pasión de un marido enamorado,
haciendo funciones de un mal soldado,
mandando al cuerno a todos mis mandos.
con el corazón roto en mil pedazos,
te quiero y espero aún verte en esta vida,
mi amor va contigo eternamente,
mi dolor espero dejarlo pacientemente.
de tanto hermano caer por el hacer de las balas,
estoy harto de tanto mirar y ver,
corazones partidos y almas ensangrentadas.
Aquí sentado en una piedra te escribo mujer,
eres el poco consuelo que me queda,
el ansiado cariño que pensando me consuela
no se si esta carta que escribo llegará algún día,
ojala la pudieras recibir, y en tus manos leer.
Ya van para nueve meses que partí de casa,
dejándote la semilla de mi alma en tu cuerpo,
con la esperanza de que nazca algo nuestro,
que me haga olvidar la tierra que piso ensangrentada,
por tanto dolor que hasta la tierra está quebrada.
Recuerdo tu cara sonrosada, siempre sonriente,
mostrando tus labios finos y tu boca sinuosa
siempre diligente, siempre complaciente,
tu simple compañía sería muy provechosa
para alegrar el día a mi cansada mente.
Sueño con campos floridos de silvestres flores,
árboles frutales que hacían nuestra delicia,
almendros y cerezos denotaban especial armonía,
sentados bajo sus sombras nos amamos con pasión,
acompañados de melodías que el mismo aire retenía.
Vida plena por doquier en la hacienda del pueblo,
muerte a mi alrededor en las trincheras donde me encuentro,
intento averiguar y meditar mi papel en esta guerra,
ya que la destrucción y la muerte me persiguen,
mientras los políticos discuten, se pelean y mienten.
Espero termine esta locura pronto,
y con ansias volver a tu lado,
te quiero como lo más sagrado,
y a nuestro hijo verlo sano y crecido,
por la mejor madre cuidado.
Con el más dulce amor me despido,
con la pasión de un marido enamorado,
haciendo funciones de un mal soldado,
mandando al cuerno a todos mis mandos.
con el corazón roto en mil pedazos,
te quiero y espero aún verte en esta vida,
mi amor va contigo eternamente,
mi dolor espero dejarlo pacientemente.
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