Carta despedida para una hada

Cerraste hoy tus ojos
cerre un minuto los míos
y te solté
mi dulce hada.
A las hadas dulces hay que dejarlas marchar cuando llega su tiempo. Aunque duela el pecho, aunque llore el alma. Y guardar para siempre esa mirada, la mirada incomparable que nos dedicaba cada mañana.
Un cordial abrazo.
 
A las hadas dulces hay que dejarlas marchar cuando llega su tiempo. Aunque duela el pecho, aunque llore el alma. Y guardar para siempre esa mirada, la mirada incomparable que nos dedicaba cada mañana.
Un cordial abrazo.


Mil gracias maestro Luis...Aún duele su su partida pero hay que seguir en este camino del amor.

Abrazos grandes desde mi mar.
 

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