child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
Carta en Braille para la senil incoherencia
Alcanzaste el horizonte
que tus ojos, una vez,
creyeron intangible;
a la sombra de ombúes
y por inconmensurables
desiertos del tiempo,
fuiste hilvanando
tu propia telaraña
que en el atávico mar
lamentaste ver reflejada.
El sol se está poniendo
y sobre el agua resplandece
el abstruso sendero que otrora
lastimó un cortejo de pies.
Ahora transfiguró en nube
que algarábica te ensimisma
en una niñez estancada
a más de ochenta kilómetros
donde tus ojos diáfanos, desde
la ciega incoherencia, dicen:
He vencido a los años que
cubren sus impasibles rostros
con fúnebres velos cenicientos
y, mecida en la megalomanía,
mamá me lee cuentos en los que,
en la hamacas que papá hace,
permanezco en la brisa del campo
de un Chivilcoy petrificado,
donde la muerte sólo es
para las hormigas.
Alcanzaste el horizonte
que tus ojos, una vez,
creyeron intangible;
a la sombra de ombúes
y por inconmensurables
desiertos del tiempo,
fuiste hilvanando
tu propia telaraña
que en el atávico mar
lamentaste ver reflejada.
El sol se está poniendo
y sobre el agua resplandece
el abstruso sendero que otrora
lastimó un cortejo de pies.
Ahora transfiguró en nube
que algarábica te ensimisma
en una niñez estancada
a más de ochenta kilómetros
donde tus ojos diáfanos, desde
la ciega incoherencia, dicen:
He vencido a los años que
cubren sus impasibles rostros
con fúnebres velos cenicientos
y, mecida en la megalomanía,
mamá me lee cuentos en los que,
en la hamacas que papá hace,
permanezco en la brisa del campo
de un Chivilcoy petrificado,
donde la muerte sólo es
para las hormigas.