Kabuki
Poeta recién llegado
Cartita bajo el segundo cajón
Que tan extraño me resulta
el abrazo de una madre
y la confianza criolla de un padre.
El olor de su perfume
y la talla de su mocasín.
Siempre la virtud, en casa, fue el dinero,
y en el arrabal, la pantalla, Jesús-Dios.
Nunca entendí / no me importó.
El cielo como dos ventanas abrió
un cauce níveo de dolor.
Mi compañía y mis triunfos
los dio el nintendo y los legos.
Mi cobijo y calefacción = la comida y el mentol.
Después crecí,
y supe que tan confundido
estuve en creer
que sentía algún Tipo-extraño
du Seno-amor.
Ya comprendo al fin,
porque dicen que nunca llamo,
que no me preocupo,
y erran decir esto último
pues
¿Es acaso esas pequeñas fallas
que hacen que el búho
diga su ouh ouh en medio del bosque,
y que el condor vuele con su gri gri
cada vez más alto por el altiplano?
Es para que los otros lo escuchen.
Es para que los otros lo vean.
el abrazo de una madre
y la confianza criolla de un padre.
El olor de su perfume
y la talla de su mocasín.
Siempre la virtud, en casa, fue el dinero,
y en el arrabal, la pantalla, Jesús-Dios.
Nunca entendí / no me importó.
El cielo como dos ventanas abrió
un cauce níveo de dolor.
Mi compañía y mis triunfos
los dio el nintendo y los legos.
Mi cobijo y calefacción = la comida y el mentol.
Después crecí,
y supe que tan confundido
estuve en creer
que sentía algún Tipo-extraño
du Seno-amor.
Ya comprendo al fin,
porque dicen que nunca llamo,
que no me preocupo,
y erran decir esto último
pues
¿Es acaso esas pequeñas fallas
que hacen que el búho
diga su ouh ouh en medio del bosque,
y que el condor vuele con su gri gri
cada vez más alto por el altiplano?
Es para que los otros lo escuchen.
Es para que los otros lo vean.