Te beso hasta que se borren tus pensamientos y solo quedemos tú y yo, suspendidos en este instante. Tus manos, artistas de mi carne, dibujan el deseo con la paciencia del mármol. Quiero fluir en tus ríos, encenderme en tu fuego, fundirme contigo hasta ser uno. Tan llenos, tan húmedos, que el mundo se ahoga en nosotros. Y mientras te siento dentro, mis ojos viajan por el cosmos que habita en los tuyos, mi paraíso eterno.