ríomar
Poeta recién llegado
Es un pecado mirarte
Te acercas cual perfumista,
derrochando muchos aromas,
describes con tu mirada,
la aventura deseada.
El roce de tus manos
es sobrehumano,
quema la piel,
y el sudor sabe a miel.
Recorriendo los cuerpos
y saciando la sed,
en el frenesí,
de un clímax febril.
Hasta que un día
te vas, para continuar,
amando lo propio
y lo ajeno también.
En la soledad
de alguna alcoba,
te esperan ansiosas
y tu las devoras.
Te acercas cual perfumista,
derrochando muchos aromas,
describes con tu mirada,
la aventura deseada.
El roce de tus manos
es sobrehumano,
quema la piel,
y el sudor sabe a miel.
Recorriendo los cuerpos
y saciando la sed,
en el frenesí,
de un clímax febril.
Hasta que un día
te vas, para continuar,
amando lo propio
y lo ajeno también.
En la soledad
de alguna alcoba,
te esperan ansiosas
y tu las devoras.