Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Ese donaire de niña...
Altanera tu boca
con sabor a rebelde
que bautiza los besos.
Tu pelo en el aire,
gozando en suspiros
trazados con rayos de sol.
Cruzados los brazos
conteniendo tu fuego,
celosa de quien se atreva
a jugar con tu ego.
¿Qué más te da?
¡Te tienes a ti!
Suficiente,
peligrosa;
arrojando ceniza
a quien asoma la cara,
para decirte sumisa.
Tu cuerpo escurrido
no digno por ti,
vestido con garbo
para que hablen sin fin.
Eres simple promesa
de la miel de mañana,
y si no estás contenta
pareces hastiada...
Hastiada siendo un capullo
que encierra silente,
un viento de orgullo.
¡Eres y no eres!
Niña y mujer,
apresurada y deseosa,
por caminar un sendero
que solo en un sueño,
podrás tú tener.
Altanera tu boca
con sabor a rebelde
que bautiza los besos.
Tu pelo en el aire,
gozando en suspiros
trazados con rayos de sol.
Cruzados los brazos
conteniendo tu fuego,
celosa de quien se atreva
a jugar con tu ego.
¿Qué más te da?
¡Te tienes a ti!
Suficiente,
peligrosa;
arrojando ceniza
a quien asoma la cara,
para decirte sumisa.
Tu cuerpo escurrido
no digno por ti,
vestido con garbo
para que hablen sin fin.
Eres simple promesa
de la miel de mañana,
y si no estás contenta
pareces hastiada...
Hastiada siendo un capullo
que encierra silente,
un viento de orgullo.
¡Eres y no eres!
Niña y mujer,
apresurada y deseosa,
por caminar un sendero
que solo en un sueño,
podrás tú tener.
Última edición: