Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
cuando la luna de pecho se muestra
desnuda ante los ojos de obsidiana
del firmamento y
sus lunares brillan cual luceros
ante las sábanas de nubes
a las que les urge explotar
cual fuegos de artificio
recuerdo tu lengua en mis labios
con todo su veneno
la soledad de mi vientre como camposanto
en donde reposan sin vuelos las alas
de las mariposas rotas
once sueños y
una realidad que sin tu mano no se alumbra
no es tierna
no me gusta
casi siempre la luna me hace intuir
que me recuerdas
lo hace con malicia como queriendo
escuchar los ladridos de mi rabia y
el dolor de las dudas que me hacen revolcarme
en la zalea del acertijo que firmaste con tu huída
tengo tanto tiempo esperando tu regreso
que a la arena del reloj le han nacido
dientes de león y
tréboles sin suerte
ya no sé qué tanto de ti es verdad
un poema nuevo
ficción
o quizás un viejo verso que emerge
como sombra del pasado
con la única finalidad de que te recuerde.
Due 19.8.12 en una noche sin luna ni lluvia ni suerte.
Nota 1. —Me gustaría que fuéramos algo más que amigos
—¿Muy amigos?
—No, más
—¿Superamigos?
—No, más
—Superultrarecontraamigos?
—¡tssst, vete a la chingada!
Nota 2. Él le dice a ella: Mira, la chica del vestido rojo me está sonriendo.
Bah!-dice ella- La primera vez que te vi, yo también me cagué de la risa.
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