luisojedas
Poeta asiduo al portal
Vivo en un castillo atemporal,
sólo visible desde la calle más antigua,
me visitan vecinos muertos
con la lluvia de antaño astillada
en sus rostros pétreos,
aquí las guerras han terminado
y los soldados se desvisten
en salones de baile
que fluyen como ríos sagrados
donde purifican sus heridas.
El tiempo cuelga de los retratos amurallados
y se descompone en una frecuencia
distorsionada,
que las radios propagan
como el repicar de las campanas
en un pueblo fantasma.
Sé que me escuchas en un dormitorio desolado,
con pájaros fosilizados en las ventanas
esperando el amanecer en un planeta sobrecalentado,
nos reencontraremos en una plaza flotante,
en un tiempo indescifrable,
cuando dé lo mismo la espera,
y la angustia de no
encontrarnos.
sólo visible desde la calle más antigua,
me visitan vecinos muertos
con la lluvia de antaño astillada
en sus rostros pétreos,
aquí las guerras han terminado
y los soldados se desvisten
en salones de baile
que fluyen como ríos sagrados
donde purifican sus heridas.
El tiempo cuelga de los retratos amurallados
y se descompone en una frecuencia
distorsionada,
que las radios propagan
como el repicar de las campanas
en un pueblo fantasma.
Sé que me escuchas en un dormitorio desolado,
con pájaros fosilizados en las ventanas
esperando el amanecer en un planeta sobrecalentado,
nos reencontraremos en una plaza flotante,
en un tiempo indescifrable,
cuando dé lo mismo la espera,
y la angustia de no
encontrarnos.
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