mariano dupont
Poeta fiel al portal
EL PROFESOR Y EL DISCIPULO
Esa mañana se lo llevó la ambulancia, nada pudo hacerse, y por eso el profesor se murió en el camino.
Ocurría un fenómeno muy difícil de creer , y era que el alumno recibía pensamientos del profesor,
que estaba vivo, puesto que lo que había ocurrido era un ataque de catalepsia y no su fallecimiento.
Y puesto que sólo podía pensar y no hablar, nadie lo escuchaba.
Excepto el discípulo, que podía recibir sus pensamientos.
El alumno abrumado con los fenómenos no atino a actuar.
Los dedos se lastimaban y las uñas se partían sangrando profusamente.
Entonces escuchó chillidos. ¡Eran las ratas carroñeras! Y venían por carne fresca.
El alumno recurrió a sus amigos, y al punto pusieron manos a la obra.
Se encontraba desvanecido y lo sacaron vivo.
Mucho tendría que decir el profesor con tan “vívida” experiencia en el mundo de las sombras.
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Esa mañana se lo llevó la ambulancia, nada pudo hacerse, y por eso el profesor se murió en el camino.
Ocurría un fenómeno muy difícil de creer , y era que el alumno recibía pensamientos del profesor,
que estaba vivo, puesto que lo que había ocurrido era un ataque de catalepsia y no su fallecimiento.
Y puesto que sólo podía pensar y no hablar, nadie lo escuchaba.
Excepto el discípulo, que podía recibir sus pensamientos.
El alumno abrumado con los fenómenos no atino a actuar.
Los dedos se lastimaban y las uñas se partían sangrando profusamente.
Entonces escuchó chillidos. ¡Eran las ratas carroñeras! Y venían por carne fresca.
El alumno recurrió a sus amigos, y al punto pusieron manos a la obra.
Se encontraba desvanecido y lo sacaron vivo.
Mucho tendría que decir el profesor con tan “vívida” experiencia en el mundo de las sombras.
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