Starosta Cortés
Poeta recién llegado
Nacido en los mares, criado en los valles,
amado y odiado en las mismas calles
en que por despecho he amado y odiado
al sol, como lo hice con la luna por
capricho y al éter por creer en algo.
Cada noche abatido caigo y despierto
cada alba con la luz de tu mirada.
Es alegre tu espíritu, mas esquivo;
es tu alma razón del verso y del sueño.
Te elevaré hasta no oler nunca más
las palabras mórbidas, putrefactas
como el alcohol destilado que embriaga
la luz perfecta de mi rima prófuga.
Te elevaré hasta que nunca más se oigan
los sonidos amargos y los oscuros
besos, ni los placeres efímeros,
ni los dolores eternos. Nada
se escuchará en el silencio del ósculo.
Elévame hasta donde mis pensamientos
sucios sean limpios como el agua
de tus muslos, donde mis palabras tiernas
y suaves quemen tu piel y hagan tu mundo.
amado y odiado en las mismas calles
en que por despecho he amado y odiado
al sol, como lo hice con la luna por
capricho y al éter por creer en algo.
Cada noche abatido caigo y despierto
cada alba con la luz de tu mirada.
Es alegre tu espíritu, mas esquivo;
es tu alma razón del verso y del sueño.
Te elevaré hasta no oler nunca más
las palabras mórbidas, putrefactas
como el alcohol destilado que embriaga
la luz perfecta de mi rima prófuga.
Te elevaré hasta que nunca más se oigan
los sonidos amargos y los oscuros
besos, ni los placeres efímeros,
ni los dolores eternos. Nada
se escuchará en el silencio del ósculo.
Elévame hasta donde mis pensamientos
sucios sean limpios como el agua
de tus muslos, donde mis palabras tiernas
y suaves quemen tu piel y hagan tu mundo.