FernandezOrmeno
Poeta recién llegado
Pesa la marcha de los ojos dispersos,
Cansa el freno de la orca encallada,
Aburre la forma en que el telar envuelve
El canto que otrora sonaba indemne.
El descenso por la ladera del barranco
Rocoso y afilado ha gastado las cuerdas
Y mis manos se entumecen en el fango
Donde descansan hace rato las palabras,
Miro hacia el recuerdo denso
Que brotaba de la médula antigua
Tan balsámico como el riff decadente
Que no se hizo canción en ni una parte,
Pues fue una línea dibujada a pura voz,
Arte silencioso de murallas altas,
Donde azotamos las ganas de morir
Entrelazando la conciencia en un árbol,
Árbol de frutos de agua desabrida,
Pero cosechados como heridas en la piedra,
A imagen y semejanza de los puntos cardinales
En los que descansa mi guitarra eléctrica.
Mis brazos tantean en la tensa noche
A esa luna perdida que está pariendo canciones
Encerrada en el cielo, transeúnte invisible,
Cansada de derramar nada, yerma, baldía.
No hay oyentes en el círculo luminoso
Donde paso mis horas y mis vidas,
Acopiando relatos de palabras desconocidas,
Códices novedosos ocultos al sol bramante.
Y soy pieza de ajedrez, caballo negro,
Incapaz de escuchar el himno entonado,
Expectante al conjuro que, cavilante,
He delineado sin preguntarle a nadie.
Y así, la encrucijada me espera armada.
Algo de sangre se derramará en la tarde
De los adictos al rock criollo.
Tengo mis armas afiladas desde siempre
Y estoy listo para la batalla,
Pero hay arena en las bisagras oxidadas
Por el viento que trajo el amanecer tardío.
Lo dice más de una canción: Too old to rock and roll.
Cansa el freno de la orca encallada,
Aburre la forma en que el telar envuelve
El canto que otrora sonaba indemne.
El descenso por la ladera del barranco
Rocoso y afilado ha gastado las cuerdas
Y mis manos se entumecen en el fango
Donde descansan hace rato las palabras,
Miro hacia el recuerdo denso
Que brotaba de la médula antigua
Tan balsámico como el riff decadente
Que no se hizo canción en ni una parte,
Pues fue una línea dibujada a pura voz,
Arte silencioso de murallas altas,
Donde azotamos las ganas de morir
Entrelazando la conciencia en un árbol,
Árbol de frutos de agua desabrida,
Pero cosechados como heridas en la piedra,
A imagen y semejanza de los puntos cardinales
En los que descansa mi guitarra eléctrica.
Mis brazos tantean en la tensa noche
A esa luna perdida que está pariendo canciones
Encerrada en el cielo, transeúnte invisible,
Cansada de derramar nada, yerma, baldía.
No hay oyentes en el círculo luminoso
Donde paso mis horas y mis vidas,
Acopiando relatos de palabras desconocidas,
Códices novedosos ocultos al sol bramante.
Y soy pieza de ajedrez, caballo negro,
Incapaz de escuchar el himno entonado,
Expectante al conjuro que, cavilante,
He delineado sin preguntarle a nadie.
Y así, la encrucijada me espera armada.
Algo de sangre se derramará en la tarde
De los adictos al rock criollo.
Tengo mis armas afiladas desde siempre
Y estoy listo para la batalla,
Pero hay arena en las bisagras oxidadas
Por el viento que trajo el amanecer tardío.
Lo dice más de una canción: Too old to rock and roll.