Francisco Javier Espinoza
Poeta recién llegado
CELEBRACIÓN.
Penetro en lo oscuro de tu vientre
para descubrir la luz de tu mirada
y me enredo en el haz de tus cabellos,
sedosa cabellera alborotada.
Llegar al cúlmen del deseo
es fácil si me miras anhelante
y todo lo inmenso de este mundo
se torna, para mi, insignificante.
Las lágrimas afloran a tus ojos
y dejan húmeda tu almohada
y beso a beso yo las seco
y logro tu sonrisa delicada.
Tu cuerpo entrelazado con el mío
va en busca de pasión y de ternura
y harto de caricias y de besos
me hacen poseedor de tu locura.
Tu mano y mi mano presurosas
dibujan el perfil de dos siluetas,
que agotadas de gemir y sudorosas
repiten sin descanso las reyertas.
Al fin, tendidos boca arriba
dos cuerpos en silencio y agonía
celebran el haberse conocido
y esperan ansiosos otro día.
Penetro en lo oscuro de tu vientre
para descubrir la luz de tu mirada
y me enredo en el haz de tus cabellos,
sedosa cabellera alborotada.
Llegar al cúlmen del deseo
es fácil si me miras anhelante
y todo lo inmenso de este mundo
se torna, para mi, insignificante.
Las lágrimas afloran a tus ojos
y dejan húmeda tu almohada
y beso a beso yo las seco
y logro tu sonrisa delicada.
Tu cuerpo entrelazado con el mío
va en busca de pasión y de ternura
y harto de caricias y de besos
me hacen poseedor de tu locura.
Tu mano y mi mano presurosas
dibujan el perfil de dos siluetas,
que agotadas de gemir y sudorosas
repiten sin descanso las reyertas.
Al fin, tendidos boca arriba
dos cuerpos en silencio y agonía
celebran el haberse conocido
y esperan ansiosos otro día.