alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Era la noche de la luna un juego
de sombras alargadas,
una fuente vertía sus reflejos
sonando alborotada,
los caminos de blanco se vestían,
la luna caminaba,
en espumas la mar resplandecía,
la luna navegaba,
en todo estaba, a todo se atrevía,
que dentro de ella el sol
el sol hervía.
Era la noche de la luna un juego,
pues el sol la miraba,
la seguía mirando , insistía.