ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Celestial destino.
La bruma madruga espumosa
vaticinio de un verano en primavera.
Ella se fue contenta siguiendo la ruta del sol
el sendero del río y el calor abrasador.
Cautiva su interior
honrado el paisaje la naturaleza.
Contrasta el río sus aguas cristalinas
su ternura y su cándida belleza.
De paja su sombrero,
los rayos del sol se quedan quietos
se ocultan sus ojos de avellana
en continuos parpadeos.
Embriaga bajo el manto de las estrellas
dormida en la hierba la tejedora de sueños
enciende el pebetero iluminando el camino
que han de tomar sus pasos.
Nocturna el ave de la noche canta melodiosa.
Es el eco de su voz bengala de colores
cabalgan destellos en el remanso inmaculado
de su pelo.
En espirales por el tobogán de sus cabellos
bajó a sus pies la noche por ese mismo sendero
subí a la cúspide...celestial destino
para decirle quedito te quiero te quiero.
Geber Humberto Pérez Ulín.