ADEXFI
Poeta adicto al portal
Después de tantos altibajos en el sendero del tiempo,
encontraba cierta dificultad para no confundir la conversación,
transcrita de un modo inevitablemente estilizado, con la letanía de lamentaciones,
y de traiciones sórdidas, que obsesionó la
sombría pesadilla de la noche anterior
¿elefantes rosados colgados en mi cuarto?
mientras tú salías sin hacer ruido.
Bajo las palmeras del parque del terror, porque no tenía
iluminación por la noche, parcialmente ebria de resultas
regresabas de esa fiesta anterior,
con un refresco de jugo de tomates
en tu mano de pelos rubios, con ese deseo en el corazón,
estaba escuchando a una aburrida literata, charlando
con una comediante deprimida, enojada porque
tenía la copa vacía y dirigiendo al mismo tiempo
torpes miradas de amor en una especie de parodia insípida,
a un regalo que alguien te dio, que no me quisistes mostrarme,
en fin, restos de una agotadora noche y recuerdos vagos
de una conversación matutina, algo inquietante,
que había tenido con ella, sobre a donde iban nuestros impuestos,
y quien te llamo aquella vez, y me dijiste, “ahora vuelvo”;
mas eran las reglas, establecieron, el amor libre,
sin cuestionamientos, pero como dolía…no saber,
quien ganará la guerra de Ucrania, y quien es tu próximo amante.
encontraba cierta dificultad para no confundir la conversación,
transcrita de un modo inevitablemente estilizado, con la letanía de lamentaciones,
y de traiciones sórdidas, que obsesionó la
sombría pesadilla de la noche anterior
¿elefantes rosados colgados en mi cuarto?
mientras tú salías sin hacer ruido.
Bajo las palmeras del parque del terror, porque no tenía
iluminación por la noche, parcialmente ebria de resultas
regresabas de esa fiesta anterior,
con un refresco de jugo de tomates
en tu mano de pelos rubios, con ese deseo en el corazón,
estaba escuchando a una aburrida literata, charlando
con una comediante deprimida, enojada porque
tenía la copa vacía y dirigiendo al mismo tiempo
torpes miradas de amor en una especie de parodia insípida,
a un regalo que alguien te dio, que no me quisistes mostrarme,
en fin, restos de una agotadora noche y recuerdos vagos
de una conversación matutina, algo inquietante,
que había tenido con ella, sobre a donde iban nuestros impuestos,
y quien te llamo aquella vez, y me dijiste, “ahora vuelvo”;
mas eran las reglas, establecieron, el amor libre,
sin cuestionamientos, pero como dolía…no saber,
quien ganará la guerra de Ucrania, y quien es tu próximo amante.