rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú, la Cenicienta
sin nada que contar en mis bolsillos
sueño sin pies de estos zapatos
donde la realidad apuñala mis alas
de noches solitarias.
Tú, la cuenta pendiente
la brisa que se niega pero asoma,
la sed que sabe de mis aguas,
la sombra que ignora mi sol,
la veda en mi carne.
Si vieras tú belleza en mi espejo
ya no supondrías al cuerpo desnudo
en los cielos de mis manos
prenderías fuego a los porque
y harías montañas en la dicha.
sin nada que contar en mis bolsillos
sueño sin pies de estos zapatos
donde la realidad apuñala mis alas
de noches solitarias.
Tú, la cuenta pendiente
la brisa que se niega pero asoma,
la sed que sabe de mis aguas,
la sombra que ignora mi sol,
la veda en mi carne.
Si vieras tú belleza en mi espejo
ya no supondrías al cuerpo desnudo
en los cielos de mis manos
prenderías fuego a los porque
y harías montañas en la dicha.