En un lago de pétrea ceniza
rebosante de luna y estrella
refleja mi alma, rota y canalla,
las penas con su perfecta certeza.
Al abrigo de su negro encanto
se arremolinan sin olas ni paz
las cuentas de mis penares, panes de haz
y de luz, que pierden en ella su canto.
Mordido por el sosiego, al vaivén
de sus antojos, recojo aparejos
y lloro por las dudas de mi sien.
Y alcanzado por saeta, el bien
de su agua gris, socorre añejos
sueños de plata y oro, al menos cien.
rebosante de luna y estrella
refleja mi alma, rota y canalla,
las penas con su perfecta certeza.
Al abrigo de su negro encanto
se arremolinan sin olas ni paz
las cuentas de mis penares, panes de haz
y de luz, que pierden en ella su canto.
Mordido por el sosiego, al vaivén
de sus antojos, recojo aparejos
y lloro por las dudas de mi sien.
Y alcanzado por saeta, el bien
de su agua gris, socorre añejos
sueños de plata y oro, al menos cien.