En las sabanas, las cenizas.
De lo que solió ser fuego.
nuestros cuerpos desnudos, se quemaron en la oscuridad.
En aquella noche que apenas se oía la melodía de nuestra respiración,
te encuentras prudentemente horizontal, junto al vino, junto a los sueños,
Brota la melancolía, de origen aún indescifrable.
Talvez esta felicidad no cabe en mi tímida sonrisa.
En mi mente están los retratos, los versos mal escritos.
En mi mente está la copa de mis manos, el gusto del pecado.
Sonríes, con tu sonrisa tan conocida, tan infinitamente amada.
Producimos escalofríos de amor.
De sexo y de pudor.
Tu cuerpo arde, yo ardo.
Se siente el alcohol, pretexto.
Dolor, encanto, adhesión.
Junto aquella guitarra, que tantos celos me ocasionó
Nos amamos, sin explicación.
Te entrego mi cuerpo, mi alma, mis cicatrices.
Se pasan las horas, tus ojos se cierran sin autorización.
Exhausta, admiro mientras sueñas.
Se caen los miedos, me ahogo en un charco de satisfacción
en nuestro lecho de pasión duermo, eternamente tuya.
De lo que solió ser fuego.
nuestros cuerpos desnudos, se quemaron en la oscuridad.
En aquella noche que apenas se oía la melodía de nuestra respiración,
te encuentras prudentemente horizontal, junto al vino, junto a los sueños,
Brota la melancolía, de origen aún indescifrable.
Talvez esta felicidad no cabe en mi tímida sonrisa.
En mi mente están los retratos, los versos mal escritos.
En mi mente está la copa de mis manos, el gusto del pecado.
Sonríes, con tu sonrisa tan conocida, tan infinitamente amada.
Producimos escalofríos de amor.
De sexo y de pudor.
Tu cuerpo arde, yo ardo.
Se siente el alcohol, pretexto.
Dolor, encanto, adhesión.
Junto aquella guitarra, que tantos celos me ocasionó
Nos amamos, sin explicación.
Te entrego mi cuerpo, mi alma, mis cicatrices.
Se pasan las horas, tus ojos se cierran sin autorización.
Exhausta, admiro mientras sueñas.
Se caen los miedos, me ahogo en un charco de satisfacción
en nuestro lecho de pasión duermo, eternamente tuya.