Hanako
Poeta recién llegado
La sinfonía de mi corazón aclama tu nombre,
los instrumentos tocan el sueño interminable;
el enterminable amor de nuestra apacible pasión.
La orquesta llora tu ausencia,
los violines de congoja trinan,
como si fuesen aves en agonía.
Las percuciones con afanoso dedén,
alteran el silencio, rompen la armonía,
y aumentan los latidos de mi atormentado ser.
A dónde has ido se pregunta el maestro,
todos esperan el momento,
pues sin tenor, no hay comienzo.
Extraño nuestro dueto,
sol y luna al mismo tiempo,
las notas refrescanel viento,
y hacen las horas desaparecer.
Al fin llega el momento,
el éxtasis del silencio,
el preámbulo al amanecer.
Mas la brisa difumina tu recuerdo,
y mientras mas te sigo mas me encuentro
entre miles de cenizas de papel.
los instrumentos tocan el sueño interminable;
el enterminable amor de nuestra apacible pasión.
La orquesta llora tu ausencia,
los violines de congoja trinan,
como si fuesen aves en agonía.
Las percuciones con afanoso dedén,
alteran el silencio, rompen la armonía,
y aumentan los latidos de mi atormentado ser.
A dónde has ido se pregunta el maestro,
todos esperan el momento,
pues sin tenor, no hay comienzo.
Extraño nuestro dueto,
sol y luna al mismo tiempo,
las notas refrescanel viento,
y hacen las horas desaparecer.
Al fin llega el momento,
el éxtasis del silencio,
el preámbulo al amanecer.
Mas la brisa difumina tu recuerdo,
y mientras mas te sigo mas me encuentro
entre miles de cenizas de papel.