Alemcastre
Poeta recién llegado
Cosa extraña, que al sentimiento mueve a actuar
Suceso funesto que el alma en su delirio reza
El verso muerto, la letra opaca el genio subyugado
Del suspiro mortuorio frio que el corazón sincera
Escarmiento que las venas en su puesto liberan
Vida estancada en el lago de las esperanzas heladas
Andar mecánico, que el esqueleto envuelve en pellejo
La clavija que el despertar la rutina enciende
El amor, la amistad en unión fraterna de amigo aliada
El soñar, dormir, sufrir y gozar, el diálogo eterno de la mente
Pureza única en el continuo devenir de la historia presente
Puerto seguro, en el que encallaba mi lancha falleciente
Más... ¡Hay! Al llegar en tu velo negro, descubri la fachada
Rosa, verde, amarilla de la desilusión y el sentimiento
Te he fallado, me he equivocado al andar en tu circulo postrero
Sonrisa que en rictus del ánimo hace un cruel menoscabo
Cantaba el poeta en uno de sus cantares, el valor mas importante
Aquel que al hombre hace hombre, y al animal bestia incipiente
El mas trascendente de cuantos ecos disparan la humanidad
Es ese que levanta la mirada y enorgullece la aurora
De acuerdo; -rezaba el hombre-, me alegra que eso te haga humano
Más, en el error de la naturaleza humana, el peor es la dura confianza
Cuando el cariño en alquímica sesión se transforma en lealtad
Y la traición en interés y conveniencia, ¡despierta ya de tu estupidez!
Caro y duro has dicho una verdad, dijo el poeta- pero si en tristeza
Y desconfianza se transforma una vida, mas se parece al instinto
De salvaje bestia, o de natural cólera de la madre a sus hijos
Que acaso, espacio para el amor,¿ no queda un rescoldo, no queda un minuto?
Llegado a este punto; de mi sueño desperté, en un húmedo rincón de mi vista
Las lagrimas mis ojos opacaban, el corazón en rápido andar contaba los segundos
Y mi alma, en pedazos se fragmentaba y aniquilaba el sueño que me acosaba
sin embargo en la luz de la obscuridad, la orquesta de la verdad me gritaba
E intentaba abrir mi cerebro, que el genio que pone el hombre en la vida regresara
Al fin, tras horas de pensarlo, la luz en mi niebla se ilumino
El negro vacio que llenaba mi pecho se extendió al final
Y la tristeza, con su manto gris de sus manos me cubrió
Y ya nada me importo, y ya nada me intereso ¡todo termino!
Y así, uno tras otro la semana transcurre, y los meses y los años
Y el tiempo, justiciero de los corazones su lento andar continuo
Y me pareció que corría y me pareció que trotaba
Por hacer desaparecer mi juventud de la presencia, por aniquilar los minutos
Cruel destino
Es aquel que los hombres sufren, al ver reflejado su miedo soñando
Llega la mañana, y Venus-Quetzalcoatl, me sonríe feliz en mi ventana
Es hoy el día que esperaba es hoy el dia que mi alma ansiaba
Despierta la azucena de su sueño despierta el fénix de sus cenizas
Suceso funesto que el alma en su delirio reza
El verso muerto, la letra opaca el genio subyugado
Del suspiro mortuorio frio que el corazón sincera
Escarmiento que las venas en su puesto liberan
Vida estancada en el lago de las esperanzas heladas
Andar mecánico, que el esqueleto envuelve en pellejo
La clavija que el despertar la rutina enciende
El amor, la amistad en unión fraterna de amigo aliada
El soñar, dormir, sufrir y gozar, el diálogo eterno de la mente
Pureza única en el continuo devenir de la historia presente
Puerto seguro, en el que encallaba mi lancha falleciente
Más... ¡Hay! Al llegar en tu velo negro, descubri la fachada
Rosa, verde, amarilla de la desilusión y el sentimiento
Te he fallado, me he equivocado al andar en tu circulo postrero
Sonrisa que en rictus del ánimo hace un cruel menoscabo
Cantaba el poeta en uno de sus cantares, el valor mas importante
Aquel que al hombre hace hombre, y al animal bestia incipiente
El mas trascendente de cuantos ecos disparan la humanidad
Es ese que levanta la mirada y enorgullece la aurora
De acuerdo; -rezaba el hombre-, me alegra que eso te haga humano
Más, en el error de la naturaleza humana, el peor es la dura confianza
Cuando el cariño en alquímica sesión se transforma en lealtad
Y la traición en interés y conveniencia, ¡despierta ya de tu estupidez!
Caro y duro has dicho una verdad, dijo el poeta- pero si en tristeza
Y desconfianza se transforma una vida, mas se parece al instinto
De salvaje bestia, o de natural cólera de la madre a sus hijos
Que acaso, espacio para el amor,¿ no queda un rescoldo, no queda un minuto?
Llegado a este punto; de mi sueño desperté, en un húmedo rincón de mi vista
Las lagrimas mis ojos opacaban, el corazón en rápido andar contaba los segundos
Y mi alma, en pedazos se fragmentaba y aniquilaba el sueño que me acosaba
sin embargo en la luz de la obscuridad, la orquesta de la verdad me gritaba
E intentaba abrir mi cerebro, que el genio que pone el hombre en la vida regresara
Al fin, tras horas de pensarlo, la luz en mi niebla se ilumino
El negro vacio que llenaba mi pecho se extendió al final
Y la tristeza, con su manto gris de sus manos me cubrió
Y ya nada me importo, y ya nada me intereso ¡todo termino!
Y así, uno tras otro la semana transcurre, y los meses y los años
Y el tiempo, justiciero de los corazones su lento andar continuo
Y me pareció que corría y me pareció que trotaba
Por hacer desaparecer mi juventud de la presencia, por aniquilar los minutos
Cruel destino
Es aquel que los hombres sufren, al ver reflejado su miedo soñando
Llega la mañana, y Venus-Quetzalcoatl, me sonríe feliz en mi ventana
Es hoy el día que esperaba es hoy el dia que mi alma ansiaba
Despierta la azucena de su sueño despierta el fénix de sus cenizas