jorgeluis
Poeta fiel al portal
CENIZAS DEL AMOR
No esperaba más
de lo esperado,
al final todo era
perder el tiempo
sin poder recuperarlo.
No me sorprende
que lo nuestro
lo tengas superado.
Yo ahí ando,
invadiéndome
por momentos la nostalgia
de aquellos días
por las calles mojadas
cuando besarnos
aún era una osadía
que no nos importaba
reiniciar, dando via libre
al deseo de querernos
más todavía.
Lo que nunca pensamos
duró lo que sólo
duran dos años.
Lo que pasó fugaz
en una nube de sueños
que zarparon a otro puerto,
llevándose la alegría,
dejándome anudado
al recuerdo que gime,
añorando tus caricias.
Cuando ya todo es pasado,
lo que pasó en un suspiro
y hoy me duele tanto,
ahora que solo es ceniza
el fuego que encendimos
amándonos.
Ni tú, ni yo,
supimos mentir
intentando sentir algo,
cuando la verdad
solo era un simulacro
que no daba más de si.
Dicen que nada es eterno,
no me hice a la idea
de lo que ahora me cuesta
asumir que,
uno de los dos
sale pero parado,
y eso, me tocó a mí,
las cosas son así,
para qué explicarlo
cuando el amor
y, la amargura
se dan la mano.
Nunca más volverás
a estar a mi lado,
ni volveré cada atardecer
al arrullo de tu regazo,
lo que paso en un suspiro
y, hoy me duele tanto,
ahora, que solo es ceniza
el fuego que encendimos
amándonos.
No esperaba más
de lo esperado,
al final todo era
perder el tiempo
sin poder recuperarlo.
No me sorprende
que lo nuestro
lo tengas superado.
Yo ahí ando,
invadiéndome
por momentos la nostalgia
de aquellos días
por las calles mojadas
cuando besarnos
aún era una osadía
que no nos importaba
reiniciar, dando via libre
al deseo de querernos
más todavía.
Lo que nunca pensamos
duró lo que sólo
duran dos años.
Lo que pasó fugaz
en una nube de sueños
que zarparon a otro puerto,
llevándose la alegría,
dejándome anudado
al recuerdo que gime,
añorando tus caricias.
Cuando ya todo es pasado,
lo que pasó en un suspiro
y hoy me duele tanto,
ahora que solo es ceniza
el fuego que encendimos
amándonos.
Ni tú, ni yo,
supimos mentir
intentando sentir algo,
cuando la verdad
solo era un simulacro
que no daba más de si.
Dicen que nada es eterno,
no me hice a la idea
de lo que ahora me cuesta
asumir que,
uno de los dos
sale pero parado,
y eso, me tocó a mí,
las cosas son así,
para qué explicarlo
cuando el amor
y, la amargura
se dan la mano.
Nunca más volverás
a estar a mi lado,
ni volveré cada atardecer
al arrullo de tu regazo,
lo que paso en un suspiro
y, hoy me duele tanto,
ahora, que solo es ceniza
el fuego que encendimos
amándonos.