JUAN MATIAS ARMANO
Poeta recién llegado
Pues bien, acusador encumbrado,
lleguemos al acuerdo de la paz,
yo abandono mi ideario,
cuando tu desanudes el divino adorar.
Mas no seas ingenuo,
no peques en vano ante las hordas del mal,
porque cuando tu deshagas su nudo gordiano
y se evapore por siempre la cruz al orar,
mi fuerza grabada sobre un averno de sombras,
escapará a la obra, -irascible verdad-,
y cegará tu vida, recluida en los recuerdos
hacia una insulsa página de almíbar.
lleguemos al acuerdo de la paz,
yo abandono mi ideario,
cuando tu desanudes el divino adorar.
Mas no seas ingenuo,
no peques en vano ante las hordas del mal,
porque cuando tu deshagas su nudo gordiano
y se evapore por siempre la cruz al orar,
mi fuerza grabada sobre un averno de sombras,
escapará a la obra, -irascible verdad-,
y cegará tu vida, recluida en los recuerdos
hacia una insulsa página de almíbar.
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