marquelo
Negrito villero
Que no se te olvide llevarte
ese aire caliente entre tus labios
que quedó por disfrutar
cuando las sábanas
se arrugaban
y se destemplaban como un mar enloquecido por su espuma.
Déjame un poco de tu cuerpo en mi sueño
un golpeteo rítmico
una llamarada acuosa
un registro de gritos en escala
en cuyas paredes se fermenta la cópula refrectaria de la sombra.
Déjame un poco de tu sexo,
un poco de tu boca,
algo que pertenezca al eco del gemido;
a la robusta ceguera
que antecedió a la explosión infinita
de tus labios.
Luego del juego abanicado de las manos
queda todo deconstruido
como silente ceniza
que espera
nuevamente el vuelo aleatorio
de la nariz sobre tus senos;
o el baile concupisciente de la llama.
Déjame abrazar ese registro horizontal
que fluye de tus almohadas
de tu carmín coloreado en mi sexo de caverna
en el espasmo inquisidor de mis
anhelos. ..
ese aire caliente entre tus labios
que quedó por disfrutar
cuando las sábanas
se arrugaban
y se destemplaban como un mar enloquecido por su espuma.
Déjame un poco de tu cuerpo en mi sueño
un golpeteo rítmico
una llamarada acuosa
un registro de gritos en escala
en cuyas paredes se fermenta la cópula refrectaria de la sombra.
Déjame un poco de tu sexo,
un poco de tu boca,
algo que pertenezca al eco del gemido;
a la robusta ceguera
que antecedió a la explosión infinita
de tus labios.
Luego del juego abanicado de las manos
queda todo deconstruido
como silente ceniza
que espera
nuevamente el vuelo aleatorio
de la nariz sobre tus senos;
o el baile concupisciente de la llama.
Déjame abrazar ese registro horizontal
que fluye de tus almohadas
de tu carmín coloreado en mi sexo de caverna
en el espasmo inquisidor de mis
anhelos. ..