James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Y cerré mis ojos
cansos de llorar
la pena me oprime
llanto en manantial.
Impregna mi cuerpo
sudor de desgracia
ya no se el motivo
de lo que lo causa.
Solo se que muero
cuando me suspiro
se nubla mi vista
y me sacrifico.
Mi castigo es hondo
nace del abismo
envuelto entre sombras
en las que cohabito.
Dejé mi alegría
mi instinto y amor
los cubrí de enojos
del odio al dolor.
Ahora estoy cansado
me llena mi pena
bebo de las lágrimas
la vida en mis venas.
Tal es ya mi estado
que no tengo cura
ni el alma que viva
tal es mi locura.
Me tendí en silencio
buscando en vano
algo que curara
mi estadio inhumano.
No recuerdo nada
no tengo pasado
soy ancla de un cuerpo
que muere encallado.
Y vuelve mi llanto
tan honda su esencia
que gimiendo canto
maldita presencia.
Estoy poseído
de un amargo eterno
ruego un compromiso
que acabe mi infierno.
Cojo con mis manos
hartas de apretar
un frío abrecartas
cadena y collar.
Nada en este mundo
ni en este ni en otro
sabe como sufro
el dolor me ha roto.
Y rompo mi carne
abriendo mis venas
caliente mi sangre
se vuelan las penas.
Y cierro mis ojos
hartos de llorar
vuelo abandonado;
vapor de mi paz.
cansos de llorar
la pena me oprime
llanto en manantial.
Impregna mi cuerpo
sudor de desgracia
ya no se el motivo
de lo que lo causa.
Solo se que muero
cuando me suspiro
se nubla mi vista
y me sacrifico.
Mi castigo es hondo
nace del abismo
envuelto entre sombras
en las que cohabito.
Dejé mi alegría
mi instinto y amor
los cubrí de enojos
del odio al dolor.
Ahora estoy cansado
me llena mi pena
bebo de las lágrimas
la vida en mis venas.
Tal es ya mi estado
que no tengo cura
ni el alma que viva
tal es mi locura.
Me tendí en silencio
buscando en vano
algo que curara
mi estadio inhumano.
No recuerdo nada
no tengo pasado
soy ancla de un cuerpo
que muere encallado.
Y vuelve mi llanto
tan honda su esencia
que gimiendo canto
maldita presencia.
Estoy poseído
de un amargo eterno
ruego un compromiso
que acabe mi infierno.
Cojo con mis manos
hartas de apretar
un frío abrecartas
cadena y collar.
Nada en este mundo
ni en este ni en otro
sabe como sufro
el dolor me ha roto.
Y rompo mi carne
abriendo mis venas
caliente mi sangre
se vuelan las penas.
Y cierro mis ojos
hartos de llorar
vuelo abandonado;
vapor de mi paz.
Última edición: