Eee
Poeta recién llegado
Cuando quiso pedir permiso y salir corriendo, las piernas no le respondieron y se le congeló la voz. Cerca de dar un salto y meter los brazos entre las puertas, el miedo lo sujetó. Miró aquello que tanto quería a través del vidrio, haciéndose pequeño entre los demás pasajeros, separándose para siempre de sus fuerzas, perdiéndose lentamente en un sinfín de recuerdos mientras entraba en un túnel oscuro e iluminado a la vez. Le sucedía en cada estación, una y otra vez, una y otra vez...