Armando Gómez
Poeta recién llegado
Cual toro mal criado,
el corazón rompe cualquier barrera
Solo entre la noche
junto a la niebla,
y la dama de gala
De cráteres grises y
mareantes
diluyendo
cuernos bien puestos
Simbolo de su unión con la dualidad,
donde convergen dioses y diablos
jugando a ser
Saliendo del fuego unas formas
Estampando con trascendencia
nuestros cuerpos salvajes
Hocico domesticado que enloquece
pastando esperanza,
hasta engordar de paz,
de una paz que no lo deje moverse
La s vísceras palpando el suelo
comprimiendo
el césped fresco,
entre el calor del viento
que quema
Y la mirada que congela el infinito por venir
La sangre moviendo la bajura,
necedad del sabio,
que tiende a sentirse
Cualquier montura se cae,
porque la libertad
no entiende que es saltar de dolor
Entre el seño fruncido
se agita el manto rojo
Color intenso de una miel de raciocinio que los dejó excesivamente llenos de nada
Encerrando burla
Colores,
costumbres, sorbos de moral, grasa seca de turno seco
Buscan sazonar nuestra carne
La suya muy sin sabor
Blanco de nuestra calma dominante del entorno, y rabia contra el cirquero
Que ojalá no se meta a nuestro círculo
Intacta la arena,
Nuestros lomos cansados y guerreros.
Lenguaje de garbo
Drama
flamante, que espera la última estocada con su saliva dispuesta y los pies
meciéndo la arena.
el corazón rompe cualquier barrera
Solo entre la noche
junto a la niebla,
y la dama de gala
De cráteres grises y
mareantes
diluyendo
cuernos bien puestos
Simbolo de su unión con la dualidad,
donde convergen dioses y diablos
jugando a ser
Saliendo del fuego unas formas
Estampando con trascendencia
nuestros cuerpos salvajes
Hocico domesticado que enloquece
pastando esperanza,
hasta engordar de paz,
de una paz que no lo deje moverse
La s vísceras palpando el suelo
comprimiendo
el césped fresco,
entre el calor del viento
que quema
Y la mirada que congela el infinito por venir
La sangre moviendo la bajura,
necedad del sabio,
que tiende a sentirse
Cualquier montura se cae,
porque la libertad
no entiende que es saltar de dolor
Entre el seño fruncido
se agita el manto rojo
Color intenso de una miel de raciocinio que los dejó excesivamente llenos de nada
Encerrando burla
Colores,
costumbres, sorbos de moral, grasa seca de turno seco
Buscan sazonar nuestra carne
La suya muy sin sabor
Blanco de nuestra calma dominante del entorno, y rabia contra el cirquero
Que ojalá no se meta a nuestro círculo
Intacta la arena,
Nuestros lomos cansados y guerreros.
Lenguaje de garbo
Drama
flamante, que espera la última estocada con su saliva dispuesta y los pies
meciéndo la arena.
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