Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Qué triste se apagó mi única estrella,
Qué tenue que es la luz en el horizonte
Y aunque eran tiempos de clara inocencia
Mis primeras letras dediqué sin condiciones.
Como espuma crecía aquel anhelo
De un niño con mirada tan extraña,
Pidiendo ver a un Ángel bajar del cielo
Que a mi frágil alma enamorara.
Pasó el tiempo entre risas y juegos
La timidez por un lado y por otro el desconsuelo,
Iba sin rumbo por el mapa de los sueños
Escapando tan solo a aquello que llamaba miedo.
Y un primer beso encarceló mis deseos
En unos labios dulces y suaves,
Regresaba entonces la sombra de aquel anhelo
Mientras me pasaba las horas suspirándote.
A pasos cortos fui acortando las distancias
Y el cruel tiempo a un fiero juego me lanzaba,
Volvían las noches bañadas en lágrimas
Sin entender que en el amor nadie pierde ni gana.
Qué tenue que es la luz en el horizonte
Y aunque eran tiempos de clara inocencia
Mis primeras letras dediqué sin condiciones.
Como espuma crecía aquel anhelo
De un niño con mirada tan extraña,
Pidiendo ver a un Ángel bajar del cielo
Que a mi frágil alma enamorara.
Pasó el tiempo entre risas y juegos
La timidez por un lado y por otro el desconsuelo,
Iba sin rumbo por el mapa de los sueños
Escapando tan solo a aquello que llamaba miedo.
Y un primer beso encarceló mis deseos
En unos labios dulces y suaves,
Regresaba entonces la sombra de aquel anhelo
Mientras me pasaba las horas suspirándote.
A pasos cortos fui acortando las distancias
Y el cruel tiempo a un fiero juego me lanzaba,
Volvían las noches bañadas en lágrimas
Sin entender que en el amor nadie pierde ni gana.