GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Tengo marcas en la piel,
algunas no las puedo mostrar
a un público desconocido,
un poco
por vergüenza
y otro por intuición.
Tengo grietas en el alma,
dos o tres (o tal vez más),
que no mostraría a nadie;
explicarlas sería
volverlas
más inofensivas.
Tengo pliegues en la memoria,
apenas puedo reconocerlos,
pero sé que me hacen bien,
o eso creo
cuando vuelven
sin avisar.
Tengo quiebres en la voz,
silencios que aprendieron
a decir por mí.
Tengo dudas en las manos,
en la forma en que toco,
midiendo siempre la distancia.
Tengo decisiones en el deseo,
en lo que busco
y en lo que evito.
Mis cicatrices
funcionan mejor
como un secreto,
como un mecanismo interno
para elegir
quién puede mirarlas.
Y no,
no todas quieren ser vistas.
Algunas
no preguntan.
Se muestran solas,
en el peor momento,
frente a quien no sabe
qué hacer con ellas.
Y ahí entiendo
que nunca fueron solo mías,
del todo mías.
Ni siquiera ahora.
G.G.G.
ABR/2026
algunas no las puedo mostrar
a un público desconocido,
un poco
por vergüenza
y otro por intuición.
Tengo grietas en el alma,
dos o tres (o tal vez más),
que no mostraría a nadie;
explicarlas sería
volverlas
más inofensivas.
Tengo pliegues en la memoria,
apenas puedo reconocerlos,
pero sé que me hacen bien,
o eso creo
cuando vuelven
sin avisar.
Tengo quiebres en la voz,
silencios que aprendieron
a decir por mí.
Tengo dudas en las manos,
en la forma en que toco,
midiendo siempre la distancia.
Tengo decisiones en el deseo,
en lo que busco
y en lo que evito.
Mis cicatrices
funcionan mejor
como un secreto,
como un mecanismo interno
para elegir
quién puede mirarlas.
Y no,
no todas quieren ser vistas.
Algunas
no preguntan.
Se muestran solas,
en el peor momento,
frente a quien no sabe
qué hacer con ellas.
Y ahí entiendo
que nunca fueron solo mías,
del todo mías.
Ni siquiera ahora.
G.G.G.
ABR/2026